Waltteri escribió: Lun Dic 01, 2025 10:39 am
Un dato de color de estas elecciones: los dos candidatos más votados, el conservador soberanista Nasry Asfura Zablah, y el socio-liberal Salvador Nasralla Salum, son ambos de ascendencia palestina, al igual que Nayib Bukele en el vecino El Salvador.
Es impresionante la influencia política que tiene la pequeña diáspora palestina en Centroamérica, sobre todo en Honduras y El Salvador.
La mayoría de los inmigrantes árabes en las Américas fueron sirios y libaneses, de religión cristiana católica maronita y cristiana ortodoxa, y se establecieron en su inmensa mayoría en Brasil, Argentina, Estados Unidos, Canadá y México, en ese orden.
Sin embargo, una pequeña parte de esos inmigrantes fueron palestinos de religión cristiana ortodoxa, y se establecieron en su inmensa mayoría en Chile, Honduras y El Salvador, en ese orden.
En Honduras se viene un cambio de ciclo, eso está claro. La izquierda bolivariana, con Xiomara Castro y su candidata Rixi Moncada, ha sido directamente castigada por el pueblo, y con razón. Su fracaso no es cuestión de matices, es objetivo: inseguridad disparada, economía estancada, pobreza sin freno, narco infiltrado en el poder y una gestión populista de manual. Y esto después de haber recibido el mayor respaldo popular en décadas. No supieron qué hacer con el poder, y cuando pasa eso, el pueblo te lo quita. Ahora hay un empate técnico entre dos perfiles que representan proyectos muy distintos. Nasry Asfura, conservador soberanista, con un historial administrativo como alcalde de Tegucigalpa, que apuesta por orden, seguridad y valores tradicionales. Y por otro lado, Salvador Nasralla, un centrista socioliberal, con discurso más amable, pero que no termina de romper con las estructuras partidistas tradicionales.
El dato clave, como bien apunta Waltteri, es que ambos son de origen palestino, igual que Bukele, en El Salvador. La diáspora palestina, aunque pequeña, ha tenido un peso enorme en la élite empresarial y política de Centroamérica, sobre todo en Honduras, El Salvador. También en Chile, en Sudamérica. No es casualidad. Son familias que llegaron con hambre, trabajo duro, y se integraron sin pretender imponer su cultura. Justo lo contrario que ciertas olas migratorias actuales en Europa que llegan con exigencias, subvenciones y nula intención de asimilarse. Básicamente, porque los que llegaron a América eran, en su mayoría, cristianos. Los que llegan a Europa son musulmanes.
Y hablando de influencia, el respaldo explícito de Trump a Asfura es parte de la reconfiguración geopolítica que el trumpismo busca en la región, que consiste en frenar el eje bolivariano (Venezuela, Nicaragua, Cuba) y sus satélites. Trump no confía en Nasralla, lo llama "no fiable", y directamente acusa a Moncada de ser la títere de Maduro. En su estilo, claro, pero el fondo es geopolítica dura: contener el narco-socialismo y blindar el istmo.
El Congreso aún no está definido, pero si se repite la tendencia de las presidenciales, lo más probable es que los socialistas bolivarianos pierdan peso y el país vuelva al histórico eje bipartidista entre liberales y nacionalistas. La novedad ahora es que la sociedad está más polarizada y con hambre de cambios reales, no de eslóganes huecos.
Honduras parece sacudirse el populismo zurdo que lo ha hundido en la miseria. Si gana Asfura, será una señal clara de que la región gira hacia modelos más firmes, soberanos y ordenados. Si gana Nasralla, todo dependerá de si se deja o no capturar por el aparato que ha podrido al PLH desde dentro. De lo que no hay duda es que la izquierda ha perdido su oportunidad histórica. La cagaron. Y lo están pagando.
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