Astur escribió: Dom Dic 21, 2025 5:34 pm
Sigues confundiendo resistencia con tolerancia al fallo. Un sistema robusto no es el que repara después, es el que dificulta de verdad que el daño ocurra. Que algo se detecte y se le ponga un parche, no demuestra solidez, demuestra que el agujero existe. Y cuando el agujero es siempre el mismo, deja de ser anécdota y pasa a ser diseño defectuoso. Que luego la Junta Electoral apague el incendio no convierte el incendio en prueba de calidad.
No es verdad eso de que lo importante es que el fraude no funcione. Lo importante es que no sea fácil intentarlo. En Melilla funcionó durante años hasta que explotó. En Albaida no se frustró de inicio, se investigó a posteriori. En las europeas hubo impugnaciones porque el sistema no garantizó trazabilidad. Eso no es anticipación. Es una reacción tardía. Y reaccionar tarde no es una virtud. Es, como poco, un mal menor.
Al menos, tú mismo reconoces que el voto por correo es la parte más vulnerable. Algo admites. Y es que ahí está el problema. Si sabes dónde es vulnerable y aun así sigues acumulando casos en el mismo punto, lo que falla no es la delincuencia ni la picaresca, falla el diseño y la custodia. Jurar y perjurar que hay controles no sirve si el el agujero sigue abierto elección tras elección.
De momento, nadie está hablando de fraude masivo nacional. Esa ya es otra batalla. Aquí lo que se cuestiona es la calidad del sistema y la sensación de fiabilidad que percibe la gente de él. Y esa percepción se erosiona cuando los fallos no son aleatorios, sino reiterativos y previsibles.
Y no, que algo "supere la prueba" no lo convierte en bueno. Un puente que se cae una vez al año y se reconstruye no es un buen puente. Es un puente mal diseñado con buen equipo de reparaciones. Eso no es democracia sólida, es partitocracia funcionando por inercia. Tú puedes llamarlo capacidad de reacción si quieres. Yo lo llamo conformismo institucional. Y, como digo, no es de extrañar viviendo de quién viene.
No.
Decir que un sistema robusto es aquel en el que nunca ocurre un fallo es una definición irreal, eso no sucede nunca. Ningún sistema humano puede blindarse al 100% contra intentos de fraude o errores. La verdadera robustez está en que, cuando se produce un problema, el sistema tenga capacidad de detectarlo, corregirlo y garantizar que el daño no se propague. Eso es lo que diferencia un sistema frágil de uno sólido: no la ausencia total de incidentes, sino la eficacia en impedir que se multipliquen o tengan éxito si tienen mala intención
Por ejemplo con algo mucho más complejo que unas elecciones, nuestro genoma es robusto, no porque no se rompan las copias que hay dentro de nuestras células, sino porque incorporan mecanimos de revisión y corrección, y de destrucción de aquellos errores demasiado graves. Que aún así tengamos errores genéticos o enfermedades como el cáncer no signifca que nuestro genoma sea débil, sino que hay trillones de puntos de fallo (cada copia de cada célula durante toda neustra vida) y algunos fallos irreparables son inevitables cuando tienes a miles de millones de seres humanos, cada uno con sus probabilidades de sufrir un rpoblema derivado del genoma.
Los ejemplos que mencionaste no demuestran que el diseño sea defectuoso proque ocurren intentos de fraude, sino que el sistema funciona en la fase de control y corrección de fraude. Y que se repitan intentos en el voto por correo no significa que el sistema esté roto, sino que es el canal más vulnerable, por tanto el más vigilado y donde se detectan irregularidades más fácilmente. Pero precisamente porque se sabe que es vulnerable, se han reforzado protocolos y se han tomado medidas legales para impedir que el fraude se extienda.
Además, la comparación con un puente que se cae es engañosa: un puente que se derrumba deja de hacer su trabajo, mientras que en el voto por correo los fallos detectados no han invalidado las elecciones en su conjunto, un puente es un objeto único, un proceso electoral son millones de votos. El sistema electoral español puede garantizar resultados legítimos y que participen los ciudadanos con confianza en la limpieza del proceso y su capacidad de impedir que el fraude lo falsee. La percepción de fiabilidad no se erosiona porque existencian incidentes, sino por cómo se gestionan, una mala gestión apuntaría a fallos del sistema. Pero hasta ahora, la gestión ha demostrado que los intentos de fraude no prosperan y por tanto la democracia funciona aunque intenten falsearla.
Y una vez más, esto es independiente de quién lo diga.
