Ahora que estamos en pleno escándalo de Zapatero, cabe preguntarse cuál ha sido el mejor presidente que hemos tenido en España.
Doy por hecho que cada uno elegirá a un presidente que coincida con su propia ideología, pero me gustaría que la respuesta sea razonada: ¿por qué ese presidente en concreto? ¿Qué hizo o dejó de hacer para que merezca estar en el puesto de mejor presidente?
Os leo.
¿Cuál ha sido el mejor presidente?
- Astur
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¿Cuál ha sido el mejor presidente?
Para mí, Adolfo Suárez no puede ser el mejor presidente, porque fue uno de los principales arquitectos del sistema actual. Se le suele elogiar por la Transición, pero precisamente la Transición fue un proceso que muchos aborrecemos. Ya que no se instauró una democracia formal con separación real de poderes y representación directa de los ciudadanos, sino un sistema de partidos que acabó convirtiéndose en una oligarquía de siglas. O sea, de partidos.
Si tuviera que elegir al "menos malo", probablemente diría que Calvo-Sotelo. No porque hiciera grandes cosas, sino porque estuvo poco tiempo y tuvo menos margen para profundizar en los problemas estructurales del sistema. Aunque, eso sí, dejó como herencia la entrada en la OTAN. Algo que a mí me provoca un rechazo muy grande.
A partir de ahí, diría que Aznar, que es un sujeto que, dicho sea de paso, me produce arcadas. Sobre todo, cuando trata de dar lecciones de democracia a sus sucesores, teniendo en cuenta que él no reformó nada esencial del Régimen del 78. Pero al menos durante sus años hubo una gestión económica razonablemente buena y una cierta sensación de orden. El problema es que aceptó completamente las reglas del juego y no tocó ni la partitocracia, ni el Estado autonómico, ni la politización de la justicia.
Felipe González sería uno de los grandes consolidadores del régimen. Modernizó muchas cosas, sí, pero también fortaleció el modelo autonómico, el poder de los partidos y las redes clientelares que todavía siguen ahí.
Rajoy me parece más un administrador pasivo que otra cosa. No arregló prácticamente nada, pero tampoco impulsó grandes transformaciones ideológicas. Su principal pecado fue dejar que muchos problemas crecieran sin hacer nada.
Zapatero supuso un punto de inflexión en cuestiones ideológicas y territoriales que considero muy negativas para el país. Y Sánchez representa, en mi opinión, la culminación de muchas de las tendencias que ya venían de atrás. Hablo de la dependencia de los nacionalistas, la degradación institucional y la utilización partidista de las instituciones.
Con lo cual, si me preguntan quién fue el mejor presidente de la democracia española, respondería que ninguno. Pero si me obligan a elegir al menos malo desde mi perspectiva ultracrítica con el Régimen del 78, como he dicho, me quedaría entre Calvo-Sotelo y, después, con Aznar. Y es que ni mucho menos comparto su proyecto político, sino porque considero que hicieron menos daño estructural que otros, o porque simplemente tuvieron menos tiempo para hacerlo.
Si tuviera que elegir al "menos malo", probablemente diría que Calvo-Sotelo. No porque hiciera grandes cosas, sino porque estuvo poco tiempo y tuvo menos margen para profundizar en los problemas estructurales del sistema. Aunque, eso sí, dejó como herencia la entrada en la OTAN. Algo que a mí me provoca un rechazo muy grande.
A partir de ahí, diría que Aznar, que es un sujeto que, dicho sea de paso, me produce arcadas. Sobre todo, cuando trata de dar lecciones de democracia a sus sucesores, teniendo en cuenta que él no reformó nada esencial del Régimen del 78. Pero al menos durante sus años hubo una gestión económica razonablemente buena y una cierta sensación de orden. El problema es que aceptó completamente las reglas del juego y no tocó ni la partitocracia, ni el Estado autonómico, ni la politización de la justicia.
Felipe González sería uno de los grandes consolidadores del régimen. Modernizó muchas cosas, sí, pero también fortaleció el modelo autonómico, el poder de los partidos y las redes clientelares que todavía siguen ahí.
Rajoy me parece más un administrador pasivo que otra cosa. No arregló prácticamente nada, pero tampoco impulsó grandes transformaciones ideológicas. Su principal pecado fue dejar que muchos problemas crecieran sin hacer nada.
Zapatero supuso un punto de inflexión en cuestiones ideológicas y territoriales que considero muy negativas para el país. Y Sánchez representa, en mi opinión, la culminación de muchas de las tendencias que ya venían de atrás. Hablo de la dependencia de los nacionalistas, la degradación institucional y la utilización partidista de las instituciones.
Con lo cual, si me preguntan quién fue el mejor presidente de la democracia española, respondería que ninguno. Pero si me obligan a elegir al menos malo desde mi perspectiva ultracrítica con el Régimen del 78, como he dicho, me quedaría entre Calvo-Sotelo y, después, con Aznar. Y es que ni mucho menos comparto su proyecto político, sino porque considero que hicieron menos daño estructural que otros, o porque simplemente tuvieron menos tiempo para hacerlo.
- Lox
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¿Cuál ha sido el mejor presidente?
Albert Rivera es al único politico español q salvo de la quema.
Es el unico q no tiene q rendir cuentas, basicamente porq nunca ha tocado poder.
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¿Cuál ha sido el mejor presidente?
Bueno vale, y los 2 reyes.
Q tampoco tocan poder.
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¿Cuál ha sido el mejor presidente?
Albert Rivera. Menudo pájaro. Un tipo que no pudo medir su ambición y le acabó pesando como una losa. Y lo digo yo, que voté a Cs desde 2016, que dieron el salo a la política nacional, hasta su ocaso en 2019.Lox escribió: Lun Jun 22, 2026 8:36 am Albert Rivera es al único politico español q salvo de la quema.
Es el unico q no tiene q rendir cuentas, basicamente porq nunca ha tocado poder.
Me dio lástima la caída de este partido. En su día consideraba que era una opción muy necesaria para este país. Pero lamentablemente la cultura política de los españoles es la que es, y nunca entendieron de qué se trataba un partido de "centro".
De todas formas, Albert Rivera fue cayendo en lo que se describe como la "Ley de Hierro de la Oligarquía", y se creyó mucho más de lo que era. Aunque, sí que es verdad que él se olió antes que nadie a narcisista de Pedro Sánchez y su banda.
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¿Cuál ha sido el mejor presidente?
Bueno, pues aquí va mi opinión.
Para mí, el mejor presidente que hemos tenido es Adolfo Suárez.
Políticamente era un tipo muy ambicioso. Y a nivel personal siempre presumía de no haber leído un libro en su vida. Y seguro que tuvo muchas sombras más (¿y quién no?), pero creo que sus luces fueron muchas más. Era un centrista pragmático (cuando el concepto político de “centro” era algo más que un eufemismo para designar a la derecha) que aceptaba una economía de mercado coexistiendo con un Estado fuerte, una fiscalidad progresiva, amplias empresas públicas y una intervención pública considerable en la economía. De hecho, cuando Suárez llegó al poder en 1976, el gasto público español representaba aproximadamente el 25% del PIB, y cuando dimitió ya se acercaba al 35%.
En una entrevista televisiva explicó cómo Felipe González advertía contra él a los banqueros en privado, diciendo “yo no nacionalizaré nunca la banca, pero ojo con Suárez porque él sí que es capaz de nacionalizarla”; cuando los banqueros se lo contaron a Suárez, éste les respondió: “pues tiene razón, si veo que la banca no funciona bien la nacionalizo y me quedo tan tranquilo”.
En resumen, Suárez fue un presidente que pasaría por la izquierda a todo el arco parlamentario actual. Pero vayamos a los hechos.
-Fue quien pilotó la transición, y por tanto quien nos sacó de una dictadura para edificar un nuevo sistema político homologable al del resto de países europeos. Si Torcuato Fernández Miranda fue el ideólogo de la transición, Suárez fue quien la llevó a cabo en la práctica, reuniéndose con unos y con otros y negociando con todos ellos. Probablemente ningún otro presidente se haya encontrado una situación tan compleja a su llegada al poder, ni haya sido capaz de negociar con tantísima gente (con todo el mundo). En ese sentido también demostró ser probablemente el presidente menos sectario de todos.
- Tuvo una habilidad negociadora extraordinaria, basada en exagerar a unos y a otros el poder y la agresividad del contrario. A los dirigentes de la izquierda les exageraba el ruido de sables del que tenía conocimiento, mientras que a los líderes de la derecha les hablaba de unas veleidades revolucionarias en la izquierda que él sabía perfectamente que no eran tales. Gracias a esa estrategia, consiguió que todos accediesen a hacer multitud de concesiones en pos de la paz.
- Consiguió todo tipo de acuerdos entre esos agentes antagónicos, consiguiendo estabilizar no sólo la situación política del país sino también (mediante los Pactos de la Moncloa) una situación económica extremadamente grave en aquel momento: inflación de más del 25%, crisis energética, desempleo elevado, conflictividad social como nunca antes...
- Consiguió aprobar la ley para la reforma política, base de la transición. Era enormemente difícil conseguir que las Cortes franquistas se hiciesen el hara kiri y aceptasen desaparecer para ser reemplazadas por un nuevo Parlamento elegido democráticamente que no garantizaba a los antiguos procuradores una cuota de poder en el nuevo sistema. Pero lo hizo, y su suspiro en el momento de aprobarse la ley da cuenta de lo duro que le resultó.
- Tuvo la valentía de legalizar al PCE y de contar con él para el nuevo sistema, pese a la oposición de prácticamente todo el mundo, desde EE UU hasta el ejército y el búnker franquista, pasando por el PSOE y la mayor parte de su partido.
- Aprobó todas las libertades de que disfrutamos hoy: de prensa, sindical, de huelga, de asociación, etc.
- Creó un sistema tributario semejante al europeo, implantando un IRPF que por entonces era más progresivo que el actual.
- Durante su mandato se aprobó el Estatuto de los Trabajadores, un avance enorme en materia de derechos laborales que todos sus sucesores (incluyendo a todos los presidentes del PSOE, también al actual) no han parado de rebajar todo lo posible.
- Racionalizó el sistema de Seguridad Social y creó el Ministerio de Sanidad, ampliando la cobertura sanitaria y sentando las bases de la futura sanidad universal.
- Mantuvo en todo momento una política exterior independiente y con vocación de neutralidad, resistiendo las presiones para entrar en la OTAN, restableciendo relaciones diplomáticas con los países del bloque comunista (comenzando por la URSS, algo impensable durante el franquismo), abriéndose al mundo árabe y absteniéndose de mantener relaciones diplomáticas con Israel, y cultivando buenas relaciones con los países del movimiento de no alineados.
- Supo mantenerse moderado y evitar respuestas excepcionales o autoritarias frente al terrorismo de extrema izquierda y de la extrema derecha, que intentaban hacer descarrilar el proceso de la transición.
- Ningún otro presidente ha sufrido tanto riesgo personal debido a las amenazas que sufría por parte de multitud de organizaciones terroristas e incluso agentes internacionales, ni ha tenido tanta valentía a la hora de no dejarse amilanar por las mismas. Suárez dormía con una pistola bajo la almohada, y dudo que sus sucesores hayan sentido alguna vez esa necesidad.
- A diferencia de sus sucesores, que han sido hábiles a la hora de crear sus propias redes de poder mafioso en la cúpula de sus propios partidos, Suárez terminó siendo traicionado por la mayoría de sus propios compañeros políticos.
- Es el único presidente que ha dimitido durante su cargo. Todos los demás, desde Felipe hasta Sánchez, se han aferrado al poder con uñas y dientes, sin importarles las presiones en contra.
- Durante el 23-F fue el único diputado, junto con Gutiérrez Mellado y Carrillo, que tuvo la valentía de permanecer sentado en su escaño mientras el resto de diputados se tiraban al suelo.
- Después de su presidencia, y tras su intento de construir una alternativa política de centro con el CDS (cuando el concepto de “centro” era algo más que un eufemismo para designar a la derecha), supo mantenerse en un discreto segundo plano. No fichó por ninguna multinacional, ni entró en ninguna puerta giratoria. Y a diferencia de sus sucesores, tampoco se le conoció nunca un gran patrimonio ni aparecieron escándalos relacionados con enriquecimiento ilícito alguno.
Murió en 2014, habiéndose olvidado de todo y habiendo sido él mismo olvidado por la mayor parte de la clase política. Descanse en paz.
Para mí, el mejor presidente que hemos tenido es Adolfo Suárez.
Políticamente era un tipo muy ambicioso. Y a nivel personal siempre presumía de no haber leído un libro en su vida. Y seguro que tuvo muchas sombras más (¿y quién no?), pero creo que sus luces fueron muchas más. Era un centrista pragmático (cuando el concepto político de “centro” era algo más que un eufemismo para designar a la derecha) que aceptaba una economía de mercado coexistiendo con un Estado fuerte, una fiscalidad progresiva, amplias empresas públicas y una intervención pública considerable en la economía. De hecho, cuando Suárez llegó al poder en 1976, el gasto público español representaba aproximadamente el 25% del PIB, y cuando dimitió ya se acercaba al 35%.
En una entrevista televisiva explicó cómo Felipe González advertía contra él a los banqueros en privado, diciendo “yo no nacionalizaré nunca la banca, pero ojo con Suárez porque él sí que es capaz de nacionalizarla”; cuando los banqueros se lo contaron a Suárez, éste les respondió: “pues tiene razón, si veo que la banca no funciona bien la nacionalizo y me quedo tan tranquilo”.
En resumen, Suárez fue un presidente que pasaría por la izquierda a todo el arco parlamentario actual. Pero vayamos a los hechos.
-Fue quien pilotó la transición, y por tanto quien nos sacó de una dictadura para edificar un nuevo sistema político homologable al del resto de países europeos. Si Torcuato Fernández Miranda fue el ideólogo de la transición, Suárez fue quien la llevó a cabo en la práctica, reuniéndose con unos y con otros y negociando con todos ellos. Probablemente ningún otro presidente se haya encontrado una situación tan compleja a su llegada al poder, ni haya sido capaz de negociar con tantísima gente (con todo el mundo). En ese sentido también demostró ser probablemente el presidente menos sectario de todos.
- Tuvo una habilidad negociadora extraordinaria, basada en exagerar a unos y a otros el poder y la agresividad del contrario. A los dirigentes de la izquierda les exageraba el ruido de sables del que tenía conocimiento, mientras que a los líderes de la derecha les hablaba de unas veleidades revolucionarias en la izquierda que él sabía perfectamente que no eran tales. Gracias a esa estrategia, consiguió que todos accediesen a hacer multitud de concesiones en pos de la paz.
- Consiguió todo tipo de acuerdos entre esos agentes antagónicos, consiguiendo estabilizar no sólo la situación política del país sino también (mediante los Pactos de la Moncloa) una situación económica extremadamente grave en aquel momento: inflación de más del 25%, crisis energética, desempleo elevado, conflictividad social como nunca antes...
- Consiguió aprobar la ley para la reforma política, base de la transición. Era enormemente difícil conseguir que las Cortes franquistas se hiciesen el hara kiri y aceptasen desaparecer para ser reemplazadas por un nuevo Parlamento elegido democráticamente que no garantizaba a los antiguos procuradores una cuota de poder en el nuevo sistema. Pero lo hizo, y su suspiro en el momento de aprobarse la ley da cuenta de lo duro que le resultó.
- Tuvo la valentía de legalizar al PCE y de contar con él para el nuevo sistema, pese a la oposición de prácticamente todo el mundo, desde EE UU hasta el ejército y el búnker franquista, pasando por el PSOE y la mayor parte de su partido.
- Aprobó todas las libertades de que disfrutamos hoy: de prensa, sindical, de huelga, de asociación, etc.
- Creó un sistema tributario semejante al europeo, implantando un IRPF que por entonces era más progresivo que el actual.
- Durante su mandato se aprobó el Estatuto de los Trabajadores, un avance enorme en materia de derechos laborales que todos sus sucesores (incluyendo a todos los presidentes del PSOE, también al actual) no han parado de rebajar todo lo posible.
- Racionalizó el sistema de Seguridad Social y creó el Ministerio de Sanidad, ampliando la cobertura sanitaria y sentando las bases de la futura sanidad universal.
- Mantuvo en todo momento una política exterior independiente y con vocación de neutralidad, resistiendo las presiones para entrar en la OTAN, restableciendo relaciones diplomáticas con los países del bloque comunista (comenzando por la URSS, algo impensable durante el franquismo), abriéndose al mundo árabe y absteniéndose de mantener relaciones diplomáticas con Israel, y cultivando buenas relaciones con los países del movimiento de no alineados.
- Supo mantenerse moderado y evitar respuestas excepcionales o autoritarias frente al terrorismo de extrema izquierda y de la extrema derecha, que intentaban hacer descarrilar el proceso de la transición.
- Ningún otro presidente ha sufrido tanto riesgo personal debido a las amenazas que sufría por parte de multitud de organizaciones terroristas e incluso agentes internacionales, ni ha tenido tanta valentía a la hora de no dejarse amilanar por las mismas. Suárez dormía con una pistola bajo la almohada, y dudo que sus sucesores hayan sentido alguna vez esa necesidad.
- A diferencia de sus sucesores, que han sido hábiles a la hora de crear sus propias redes de poder mafioso en la cúpula de sus propios partidos, Suárez terminó siendo traicionado por la mayoría de sus propios compañeros políticos.
- Es el único presidente que ha dimitido durante su cargo. Todos los demás, desde Felipe hasta Sánchez, se han aferrado al poder con uñas y dientes, sin importarles las presiones en contra.
- Durante el 23-F fue el único diputado, junto con Gutiérrez Mellado y Carrillo, que tuvo la valentía de permanecer sentado en su escaño mientras el resto de diputados se tiraban al suelo.
- Después de su presidencia, y tras su intento de construir una alternativa política de centro con el CDS (cuando el concepto de “centro” era algo más que un eufemismo para designar a la derecha), supo mantenerse en un discreto segundo plano. No fichó por ninguna multinacional, ni entró en ninguna puerta giratoria. Y a diferencia de sus sucesores, tampoco se le conoció nunca un gran patrimonio ni aparecieron escándalos relacionados con enriquecimiento ilícito alguno.
Murió en 2014, habiéndose olvidado de todo y habiendo sido él mismo olvidado por la mayor parte de la clase política. Descanse en paz.