Astur escribió: Dom Jul 05, 2026 5:06 pm1.- Vox ya estaba en alza cuando Pedro Sánchez disparó el "miedo a la ultraderecha". Supongo que algo ayudó a Vox, pero ni mucho menos se puede decir que fue Pedro Sánchez el autor de que Vox se haya convertido en una "alternativa real", como dices tú. Ya lo era desde antes. Y lo era gracias a la labor de Vox en las RRSS. En lo que supuso un crecimiento silencioso parecido al de Alvise Pérez en las elecciones europeas. Un crecimientos que pocos esperaban, teniendo en cuenta que gran parte de la población se sigue informando por los medios de comunicación tradicionales, y que ninguno hablaba de Alvise para nada.
En realidad no hay ningún dato concreto y verificable que nos haga pensar que Vox "ya estaba al alza" antes de la campaña de las elecciones andaluzas. De hecho, mientras que en las elecciones generales de 2015 obtuvieron 58.000 votos en toda España, en las de 2016 obtuvieron 47.000. Es decir, en sólo un año perdieron un 19% de los votos. Ojalá tuviésemos algún resultado electoral en 2017 para verificar si existía ese alza o no, pero de momento lo que sí sabemos con seguridad es que en la campaña electoral de las elecciones andaluzas de 2018 Pedro Sánchez les convirtió en protagonistas, y a partir de ahí obtuvieron 12 escaños en el parlamento andaluz.
Astur escribió: Dom Jul 05, 2026 5:06 pm3.- Algunos os abstenéis porque no existe la "alternativa real" friki marxista (ideología fracasada) a la que querríais votar, afortunadamente.
No exactamente. Algunos nos abstenemos porque no existe una alternativa marxista que sea realista, pero "alternativas" marxistas frikis (es decir, grupúsculos igual de marginales que esos partiduchos que crees que los españoles deberíamos votar masivamente) hay todas las del mundo.
Y no coincido en absoluto con que sea una "ideología fracasada". Una ideología que logró industrializar la URSS en un tiempo récord y convertirla en la segunda mayor superpotencia militar, industrial, económica, científica y cultural del mundo durante décadas, al tiempo que su influencia fue decisiva para crear el Estado del Bienestar en Europa y en China las condiciones para convertirse en la primera potencia económica del mundo, no es una "ideología fracasada". Tanto es así que el marxismo sigue siendo el mayor movimiento político a escala mundial tanto por número de militantes como de organizaciones, influencia y peso geopolítico. El comunismo gobierna en Cuba, Vietnam, Laos y China, donde cuenta con más de 100 millones de miembros; es también la principal oposición en Rusia y uno de los países más influyentes en India (donde gobierna en ciertos estados y cuenta con varios millones de afiliados); sin olvidar que también existen partidos comunistas con representación parlamentaria en decenas de países de Europa, Asia, América Latina y África. Casi nada.
Ah, y para que te ahorres el argumento cansino de que "lo de China es responsabilidad del mercado": antes de las reformas de Deng, el marxismo chino ya había cambiado profundamente el país. Así:
- La sanidad rural (los "médicos descalzos") llevó atención médica básica a cientos de millones de personas, de tal manera que la esperanza de vida pasó de 35 años en 1949 a 66 años en 1978 (uno de los aumentos más rápidos registrados en un país tan grande) mientras que la mortalidad infantil pasó de 300 fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos, a sólo 64 por cada 1.000 (una reducción del 80%). Y con la excepción del desastre del Gran Salto Adelante, en China no se vivieron más hambrunas masivas como las que se vivían anteriormente.
- La tasa de alfabetización pasó de un 20% en 1949 a un 70% en 1978, de tal manera que en ese mismo año más del 90% de los niños estaban escolarizados en educación primaria.
- Entre 1952 y 1978, el PIB real de China creció aproximadamente un 6% anual de media, según el Banco Mundial, y su producción industrial creció alrededor del 10-11% anual durante ese mismo período, en el cual se construyó una enorme infraestructura básica: presas, ferrocarriles, siderurgia, industria pesada y electrificación.
Esas son las bases sobre las que Deng hizo sus reformas de mercado, que tampoco convirtieron la economía del país en un sistema capitalista al uso sino más bien en un socialismo de mercado o en un capitalismo de Estado en el que las ideas marxistas son fundamentales para entenderlo. Es precisamente la ideología marxista del gobierno chino lo que explica que a día de hoy China aún siga elaborando planes quinquenales que fijan objetivos nacionales de inversión, innovación, energía, industria y desarrollo tecnológico; que la energía, los ferrocarriles, la defensa, las telecomunicaciones, el petróleo, la banca y gran parte de las infraestructuras sigan bajo control público; que las empresas estatales representen aproximadamente el 25% del PIB; que la comisión estatal SASAC controle 96 grandes conglomerados estatales a nivel central, además de miles de empresas provinciales y municipales; que, de las 135 empresas chinas presentes en la lista Fortune 500, 85 sean estatales; que los cuatro mayores bancos chinos sean propiedad del Estado, quien dirige la financiación hacia los sectores que considera prioritarios; que el suelo urbano siga siendo de propiedad estatal y que en el campo la tierra pertenezca colectivamente a las aldeas...
En resumidas cuentas, a la vista de los datos históricos es difícil sostener que el marxismo es una "ideología fracasada".