El problema es que seguís confundiendo observaciones culturales con categorías biológicas. Que un español, un paraguayo y un japonés tengan costumbres, formas de relacionarse o valores distintos no demuestra que exista una “esencia étnica”. Lo único que demuestra es que las sociedades desarrollan culturas diferentes. La antropología lleva más de un siglo estudiando precisamente eso: las diferencias culturales no implican la existencia de una esencia biológica o metafísica.Rienzi escribió: Lun Jul 27, 2026 7:35 pm Lo de la esencia es fácil de entender. Tú te vienes a vivir a España unos años, y dirás, los españoles son de una manera y los paraguayos son de otra; después viajas a Japón y vives allí unos años, y dirás, los españoles son de una manera, los paraguayos de otra y los japoneses son distintos a los españoles y a los paraguayos. Así vas viajando por todo el mundo y anotando las diferencias entre todos los pueblos. Te puedo asegurar que no encontrarás a dos pueblos iguales a no ser que compartan la misma etnia. Pues bien, esa diferencia es la esencia. La esencia es lo que une a un pueblo con su cultura, y es única por etnia.
Para que entiendas lo del mestizaje: los paraguayos habéis vivido en estos últimos siglos, lo que los españoles vivimos hace cuatro mil años. Vuestra etnia es mucho más joven que la nuestra, aunque ambas son el fruto de un proceso de mestizaje masivo. A vosotros todavía se os puede llamar mestizos, a nosotros no, porque después de cuatro mil años, las raíces que hemos echado en nuestra tierra son tan profundas que ya somos el pueblo originario de nuestro país.
Además, afirmás que “no encontrarás dos pueblos iguales a no ser que compartan la misma etnia”. ¿Qué entendés exactamente por etnia? Porque la etnia tampoco es una categoría biológica objetiva. Es un concepto social que combina elementos como lengua, historia, cultura, identidad y, en algunos casos, ascendencia común. No existe un marcador genético que determine dónde empieza o termina una etnia.
Después decís que los paraguayos vivimos ahora lo que los españoles vivieron hace cuatro mil años. Pero esa comparación tampoco tiene fundamento histórico. El mestizaje no es una etapa por la que un pueblo “deja de ser mestizo” después de cierto número de siglos, como si existiera un reloj biológico. Las poblaciones humanas siguen mezclándose continuamente. Los propios españoles actuales tienen aportes genéticos de épocas prerromanas, romanas, germánicas, norteafricanas, judías y de muchos otros grupos. No existe un momento objetivo en el que una población pase de ser “mestiza” a convertirse en una etnia pura u originaria.
Y hay una contradicción importante en tu argumento. Decís que España es el pueblo originario de España porque lleva cuatro mil años allí. Entonces la continuidad histórica dependería simplemente del tiempo transcurrido. Pero antes sostenías que dependía de una esencia étnica inmutable. Son dos criterios distintos.
Además, afirmar que los españoles actuales son “el pueblo originario” de España tampoco es correcto en sentido histórico. Antes de los pueblos indoeuropeos ya existían otras poblaciones en la península ibérica. Si aplicamos tu mismo razonamiento, entonces tampoco ellos serían los verdaderos originarios. Siempre habría que retroceder un poco más.
Y lo mismo ocurre con Paraguay. Nadie sostiene que la población actual sea idéntica a la guaraní prehispánica. Lo que se sostiene es que existe una continuidad histórica entre aquellas poblaciones indígenas, la colonización, el mestizaje y la nación paraguaya actual. Exactamente igual que existe una continuidad histórica entre íberos, celtas, romanos, visigodos, musulmanes, judíos y la España contemporánea.
Al final, tu tesis necesita establecer un punto completamente arbitrario en el que un pueblo deja de ser “mestizo” y adquiere una supuesta esencia permanente. ¿Dónde está ese punto? ¿A los mil años? ¿A los dos mil? ¿A los cuatro mil? ¿Qué criterio científico permite fijar ese límite? Mientras no puedas responder eso de forma objetiva, la diferencia que hacés entre España y Paraguay no deja de ser una opinión, no una conclusión histórica.


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