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A la sombra de la pugna entre Estados Unidos y China hay un tercer actor global a la espera de su momento: la India.
En algún lugar de este país, tan inmenso que quizá sea mejor hablar de un subcontinente, se escuchó en Abril de 2023 el llanto del bebé recién nacido que lo convertirá en el más poblado del mundo, al alcanzar los 1,425.775.850 habitantes y superar así a China.
Algunas proyecciones consideran que este hito marcará además un profundo cambio en las próximas décadas: con ese bebé indio, uno más entre millares, de algún modo comenzó también una nueva narrativa del siglo XXI, con una potencia en auge, de creciente peso económico y en busca de su lugar en el mundo.
El contexto internacional parece propicio: Nueva Delhi ofrece algo así como una tercera vía en un mundo convulso y encaminado a una nueva Guerra Fría. El país acapara, además, varios focos, no solo por la población.
Entre otras cosas, ejerció el año pasado como presidente de turno del G-20, el foro en el que se dan cita las economías más relevantes del planeta. Y cuenta con la voluntad declarada del gobierno de aprovechar la oportunidad para marcar el paso dentro e influir fuera del país.
Narendra Modi, el primer ministro, fijó el tono de ese vector geopolítico emergente el año pasado cuando el PBI de la excolonia británica superó a la de Gran Bretaña y se convirtió en la quinta economía mundial: “Hemos dejado atrás a quienes nos gobernaron durante 250 años”, dijo. “No nos detendremos ahora”, advirtió.
Las expectativas son altas. En un año marcado por el pesimismo y con unas economías agrietadas por turbulencias de todo tipo, “la India sigue siendo un punto brillante”, aseguró Pierre-Olivier Gourinchas director de análisis del FMI, al presentar las perspectivas económicas para 2026.
Junto a China, la India será este año la locomotora del planeta: entre ambas aportarán el 50 % del crecimiento mundial.
Corporaciones gigantescas, como Apple, han comenzado a trasladar parte de su producción al país.
El State Bank of India cree que el país se convertirá en la tercera economía del planeta en 2029.
Y hay quien va más allá: “Muchos han dicho que es la década de la India. Yo pienso sinceramente que es el siglo de la India”, aseguró el año pasado en una entrevista Bob Sternfels, consejero delegado de McKinsey, una consultora multinacional.
Entre sus argumentos esgrimía la población: el país, dijo, va rumbo de convertirse en un polo manufacturero y para 2047 se espera que el 20% de los trabajadores del globo sean indios.
Algunos analistas indios consideran que, efectivamente, ha llegado el momento del salto. “Mientras China se enfrenta ya a una crisis demográfica, la India está cosechando un dividendo demográfico”, cuenta Brahma Chellaney, profesor de estudios estratégicos en el Center for Policy Research, uno de los laboratorios de ideas más prestigiosos del país, con sede en Nueva Delhi.
La edad media, dice, ronda los 28 años, lo que convierte al país en uno de los más jóvenes del mundo. Esta población “está impulsando un rápido crecimiento económico, contribuyendo al auge del consumo e impulsando la innovación, como pone de manifiesto el desarrollo de una economía de la información de categoría mundial”, valora.