En tiempos pretéritos, yo tuve el típico Nokia. También una Blackberry y, posteriormente, un LG. De ahí pasé a Huawei, Honor y, actualmente, Samsung.
Yo experimenté ese proceso de cambio de hegemonía en los móviles en carne propia. Aunque los surcoreanos de Samsung tienen mucho mérito. Han aguantado 25 años en la misma posición.

