El 28 de abril de 2025, España y Portugal se quedaron sin luz en apenas cinco segundos. Un fallo interno en el sistema eléctrico hizo desaparecer de golpe el 60% de la energía del país, en un colapso tan rápido como difícil de explicar. Durante días, la pregunta fue cómo algo así podía ocurrir en una red moderna. Un año después, la respuesta empieza a ser más incómoda: no fue un fallo aislado.
