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La próxima cumbre de los BRICS reunirá en Nueva Delhi a tres de los dirigentes con mayor capacidad para alterar el equilibrio geopolítico internacional. Xi Jinping asistirá los días 12 y 13 de septiembre después de aceptar la invitación del primer ministro indio, Narendra Modi, según ha confirmado el Ministerio de Exteriores chino. La presencia del presidente de China se suma a la ya anunciada de Vladimir Putin y eleva considerablemente el peso político de una cita que pretende proyectar a los BRICS como algo más que un foro de coordinación entre economías emergentes. El escenario elegido tampoco es menor: India será anfitriona mientras intenta mantener su autonomía estratégica entre Washington, Pekín y Moscú.
Xi eleva el perfil de la cumbre
La decisión de Xi Jinping convierte la reunión de Nueva Delhi en una cita de máximo nivel. China considera desde hace años a los BRICS una plataforma útil para impulsar un sistema internacional menos dependiente de las estructuras políticas y financieras dominadas por Occidente.
La asistencia presencial del líder chino refuerza esa apuesta. Pekín llega a la cumbre con capacidad económica, financiera y comercial suficiente para marcar buena parte de la agenda, aunque necesitará equilibrar sus prioridades con las de socios que no siempre comparten su visión.
La reunión ofrecerá además una fotografía política difícil de ignorar: China, India y Rusia sentadas en la misma mesa en un momento de creciente fragmentación internacional.
Modi se coloca en el centro
Para Narendra Modi, ejercer de anfitrión supone una oportunidad diplomática considerable. India mantiene importantes relaciones económicas y estratégicas con Estados Unidos y Europa, pero al mismo tiempo conserva vínculos históricos con Rusia y participa activamente en los BRICS.
Ese equilibrio explica buena parte de la política exterior india. Nueva Delhi busca evitar una dependencia excesiva de cualquiera de los grandes bloques y presentarse como una potencia con capacidad de interlocución propia.
La llegada de Xi añade además una dimensión bilateral relevante. China e India son las dos grandes potencias demográficas y económicas de Asia y, pese a sus diferencias estratégicas, necesitan mantener abiertos canales de cooperación.
Putin completa una imagen poderosa
La presencia previamente confirmada de Vladimir Putin introduce otro elemento de enorme carga política. Rusia considera los BRICS una pieza fundamental de su estrategia para profundizar sus relaciones económicas con países ajenos al núcleo occidental.
Con Xi y Putin presentes, la cumbre ofrecerá una imagen de coordinación entre dos de las principales potencias enfrentadas estratégicamente a Estados Unidos, aunque sería simplista interpretar al grupo como una alianza homogénea.
India, precisamente, representa la principal prueba de esa complejidad: coopera con Washington en diferentes ámbitos mientras mantiene una relación estrecha con Moscú y participa en las estructuras impulsadas junto a Pekín.
El peso económico que está detrás
El atractivo de los BRICS no se explica únicamente por su dimensión política. La ampliación del grupo ha aumentado su representación sobre la economía mundial, las materias primas, la energía y la población global.
Esa escala convierte cualquier avance en comercio, financiación o inversiones internas en una cuestión relevante para los mercados internacionales. China busca ampliar el uso de mecanismos económicos alternativos, mientras otros miembros prefieren avanzar con mayor prudencia para evitar sustituir una dependencia por otra.
El verdadero desafío será transformar ese tamaño agregado en decisiones concretas. La diversidad de intereses nacionales sigue siendo una de las principales limitaciones del bloque.
Una señal directa hacia Washington
La cumbre llegará en un contexto de competencia creciente entre las grandes potencias. Estados Unidos mantiene a India como socio estratégico en Asia, mientras considera a China su principal competidor internacional y mantiene una relación especialmente deteriorada con Rusia.
Por ello, la fotografía de Modi, Xi y Putin tendrá una lectura que irá mucho más allá del protocolo. Nueva Delhi quiere demostrar que colaborar con Washington no implica abandonar otros espacios diplomáticos.
Ese planteamiento resume el avance de un mundo cada vez más multipolar: las potencias intermedias intentan mantener relaciones simultáneas con diferentes centros de poder sin quedar vinculadas de manera irreversible a ninguno.
Lo que se juega realmente en Nueva Delhi
El éxito de la reunión no dependerá únicamente de las declaraciones finales. La cuestión decisiva será comprobar si los BRICS pueden convertir su creciente peso político en instrumentos económicos capaces de competir con las instituciones existentes.
Comercio en monedas nacionales, financiación de infraestructuras, inversiones cruzadas y cooperación energética aparecen entre los terrenos donde el grupo dispone de mayor margen. El reto consiste en pasar de la influencia simbólica a resultados medibles.
La asistencia de Xi y Putin garantiza atención internacional. Pero será India, como anfitriona, la que tenga que demostrar que el bloque puede crecer sin convertirse simplemente en una extensión de los intereses de Pekín o Moscú. Esa tensión marcará buena parte del futuro de los BRICS.