Ley de Nietos del Gobierno de Pedro Sánchez
Publicado: Dom Sep 20, 2026 4:53 pm
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La formación de Santiago Abascal alerta ante posibles alteraciones del censo electoral: «Es un momento límite»
Vox ha puesto el foco de sus ofensivas judiciales en la llamada ley de nietos. Después de lograr que el Tribunal Supremo paralice cautelarmente el voto de los nacionalizados en virtud de la Ley 20/2022 de Memoria Democrática, el partido que preside Santiago Abascal insiste en hablar de «delito electoral» ante la posibilidad de que se pueda alterar el censo electoral a través del voto exterior (CERA), y por tanto el resultado de las elecciones.
Tras la suspensión del Alto Tribunal, Vox ha querido ir más allá, ampliando la querella contra Sofía Puente por las instrucciones emitidas en 2022 y 2024 sobre la ley de nietos para incluir a Elena Manzanera Díaz, presidenta del INE y directora de la Oficina del Censo Electoral. La formación señala que Manzanera omitió su deber de controlar y revisar de oficio las altas en el CERA, así como de comunicar a la Junta Electoral Central las alteraciones producidas en el censo exterior desde la aplicación de la Instrucción de Sofía Puente, «que ha supuesto un incremento de 450.000 personas, 20.000 nuevos votantes en el extranjero al mes».
Unas cifras que han disparado las alarmas en Vox la misma semana que se ha ratificado la victoria del bloque de la izquierda en Suecia, impulsada precisamente por el voto de los inmigrantes nacionalizados. En la formación no se escapa que existe un paralelismo evidente: el centroderecha ha perdido las elecciones el Suecia por apenas 30.000 votos después de haber nacionalizado en menos de una década a unos 250.000 extranjeros.
«Estamos en un momento límite»
Las sospechas de Vox se extienden a prácticamente la integridad de la Ley de Memoria Democrática. El recurso de la formación ante el Supremo trató sin éxito de que también se revirtieran las nacionalidades concedidas de forma exprés bajo el paraguas de la ley. La formación que preside Santiago Abascal recuerda que todavía se siguen dando nacionalidades y considera que el país está en «un momento límite».
La ofensiva del partido también se incrementa a nivel parlamentario y esta semana Vox ha pedido la creación de una comisión de investigación en el Senado para examinar los efectos de la ley y llegar al fondo del asunto en cuanto a «quién tomó esas decisiones, quién redactó los informes jurídicos, cuántas nacionalidades fraudulentas se han concedido y cuál es su impacto electoral», tal y como explicó esta semana José Antonio Fúster, portavoz nacional de Vox, después del comité de acción política de la formación. El PP, por su parte, rehusó recoger el guante, alegando que el partido esperará a que el Tribunal Supremo adopte una decisión definitiva.
Del mismo modo, Vox ha pedido al PP que paralice en el la Cámara Alta la ley para conceder la nacionalidad española por carta de naturaleza a los saharauis considerando que forma parte de la misma estrategia electoral de la ley de nietos y las nacionalizaciones masivas. La postura que defiende la formación que preside Santiago Abascal es clara: «La nacionalidad es lo más preciado, no se puede regalar».
El ejemplo de Suecia
En Vox se miran en el espejo de Suecia para alertar de una estrategia que puede alejar del poder a la derecha sin fecha de retorno. El país escandinavo, tras cuatro años de un gobierno de centroderecha, se ha encontrado con una población electoral inmigrante que no pudo votar en las elecciones de 2022 pero que sí lo ha hecho ahora votando de forma masiva a la izquierda que ha recuperado el poder.
Una de las claves de este giro electoral ha sido precisamente la caída de Demócratas de Suecia, el partido soberanista que en menos de una década cuadruplicó su porcentaje de votos. Tras hacerse con más del 20% de los sufragios en 2022 y convertirse en la segunda fuerza política del país, el partido ha perdido en estas elecciones 11 de los 73 escaños con los que contaba en el Parlamento sueco. Vox insiste en que la situación en España es incierta y que, pese a los números que dan encuestas, una caída de apenas dos puntos en voto de la formación de Abascal podría privar a la derecha de recuperar el poder.
Aunque la socialdemocracia también ha caído, ha sido suficiente el auge de los partidos de izquierda —impulsados por el voto de los inmigrantes— para que el ‘PSOE escandinavo’ recupere el poder y revierta las políticas de restricción migratoria impulsadas durante la pasada legislatura en Suecia tras más de una década de puertas abiertas que facilitó el acceso a los inmigrantes que ahora resultan determinantes en el resultado electoral. Una letra que le suena mucho a Vox, que ahora lucha para intentar evitar que este guion se repita en España.
La formación de Santiago Abascal alerta ante posibles alteraciones del censo electoral: «Es un momento límite»
Vox ha puesto el foco de sus ofensivas judiciales en la llamada ley de nietos. Después de lograr que el Tribunal Supremo paralice cautelarmente el voto de los nacionalizados en virtud de la Ley 20/2022 de Memoria Democrática, el partido que preside Santiago Abascal insiste en hablar de «delito electoral» ante la posibilidad de que se pueda alterar el censo electoral a través del voto exterior (CERA), y por tanto el resultado de las elecciones.
Tras la suspensión del Alto Tribunal, Vox ha querido ir más allá, ampliando la querella contra Sofía Puente por las instrucciones emitidas en 2022 y 2024 sobre la ley de nietos para incluir a Elena Manzanera Díaz, presidenta del INE y directora de la Oficina del Censo Electoral. La formación señala que Manzanera omitió su deber de controlar y revisar de oficio las altas en el CERA, así como de comunicar a la Junta Electoral Central las alteraciones producidas en el censo exterior desde la aplicación de la Instrucción de Sofía Puente, «que ha supuesto un incremento de 450.000 personas, 20.000 nuevos votantes en el extranjero al mes».
Unas cifras que han disparado las alarmas en Vox la misma semana que se ha ratificado la victoria del bloque de la izquierda en Suecia, impulsada precisamente por el voto de los inmigrantes nacionalizados. En la formación no se escapa que existe un paralelismo evidente: el centroderecha ha perdido las elecciones el Suecia por apenas 30.000 votos después de haber nacionalizado en menos de una década a unos 250.000 extranjeros.
«Estamos en un momento límite»
Las sospechas de Vox se extienden a prácticamente la integridad de la Ley de Memoria Democrática. El recurso de la formación ante el Supremo trató sin éxito de que también se revirtieran las nacionalidades concedidas de forma exprés bajo el paraguas de la ley. La formación que preside Santiago Abascal recuerda que todavía se siguen dando nacionalidades y considera que el país está en «un momento límite».
La ofensiva del partido también se incrementa a nivel parlamentario y esta semana Vox ha pedido la creación de una comisión de investigación en el Senado para examinar los efectos de la ley y llegar al fondo del asunto en cuanto a «quién tomó esas decisiones, quién redactó los informes jurídicos, cuántas nacionalidades fraudulentas se han concedido y cuál es su impacto electoral», tal y como explicó esta semana José Antonio Fúster, portavoz nacional de Vox, después del comité de acción política de la formación. El PP, por su parte, rehusó recoger el guante, alegando que el partido esperará a que el Tribunal Supremo adopte una decisión definitiva.
Del mismo modo, Vox ha pedido al PP que paralice en el la Cámara Alta la ley para conceder la nacionalidad española por carta de naturaleza a los saharauis considerando que forma parte de la misma estrategia electoral de la ley de nietos y las nacionalizaciones masivas. La postura que defiende la formación que preside Santiago Abascal es clara: «La nacionalidad es lo más preciado, no se puede regalar».
El ejemplo de Suecia
En Vox se miran en el espejo de Suecia para alertar de una estrategia que puede alejar del poder a la derecha sin fecha de retorno. El país escandinavo, tras cuatro años de un gobierno de centroderecha, se ha encontrado con una población electoral inmigrante que no pudo votar en las elecciones de 2022 pero que sí lo ha hecho ahora votando de forma masiva a la izquierda que ha recuperado el poder.
Una de las claves de este giro electoral ha sido precisamente la caída de Demócratas de Suecia, el partido soberanista que en menos de una década cuadruplicó su porcentaje de votos. Tras hacerse con más del 20% de los sufragios en 2022 y convertirse en la segunda fuerza política del país, el partido ha perdido en estas elecciones 11 de los 73 escaños con los que contaba en el Parlamento sueco. Vox insiste en que la situación en España es incierta y que, pese a los números que dan encuestas, una caída de apenas dos puntos en voto de la formación de Abascal podría privar a la derecha de recuperar el poder.
Aunque la socialdemocracia también ha caído, ha sido suficiente el auge de los partidos de izquierda —impulsados por el voto de los inmigrantes— para que el ‘PSOE escandinavo’ recupere el poder y revierta las políticas de restricción migratoria impulsadas durante la pasada legislatura en Suecia tras más de una década de puertas abiertas que facilitó el acceso a los inmigrantes que ahora resultan determinantes en el resultado electoral. Una letra que le suena mucho a Vox, que ahora lucha para intentar evitar que este guion se repita en España.