soniadmg escribió:Lo que le están haciendo a Mohamad Safa, representante acreditado ante la ONU, es asqueroso y cobarde.
Por denunciar crímenes de guerra y criticar a Israel y EE.UU., ha sido sometido a censura financiera: bancos que le cierran cuentas, le niegan crédito y le expulsan del sistema, dejándolo sin acceso a servicios básicos.
Esta no es una historia aislada ni un “error administrativo”. Es un patrón.
En Alemania ya se ha visto cómo Berliner Sparkasse bloqueó la cuenta de la organización judía antisionista Jewish Voice for Just Peace in the Middle East, exigiendo incluso la lista de todos sus miembros y sus direcciones, en plena ola de criminalización de la solidaridad con Palestina.
Antes, otro banco alemán ya les había cerrado la cuenta por motivos abiertamente políticos, acusándolos de apoyar BDS y de dañar la “reputación” de la entidad.
Tampoco es ajeno
@DeutscheBank
a este juego: ha rescindido cuentas de organizaciones y figuras incómodas, en decisiones descritas como actos de censura política más que como gestión de riesgos financieros.
En el caso de Safa,
@DeutscheBank
abrió la ofensiva en 2024, cerrando su cuenta y vetándolo de abrir nuevas, incluso en bancos asociados.
En 2026, una entidad de la red Sparkasse, que se vende como banca “local y cercana a la comunidad”, remató la jugada: cerró la cuenta que Safa logró abrir tras dos años de lucha legal y, de paso, castigó también a su esposa, extendiendo la sanción a su familia.
Eso no es gestión bancaria; es acoso financiero.
Llaman a esto “decisiones comerciales”, pero huele a presión política de lobbies pro-israelíes y a un Estado que delega la censura en bancos y plataformas privadas para aplastar disidencia sin pasar por tribunales.
Bancos que bloquean a diplomáticos, asociaciones judías críticas y activistas por Palestina, mientras siguen abiertos a grandes fortunas y verdaderos criminales, no son “neutrales”: son guardianes del statu quo.
A Safa lo tratan como a un enemigo, pero no es un criminal ni un terrorista.
Es un diplomático que lleva a la ONU las voces marginadas de Gaza y de otras víctimas de guerras, y por eso lo están intentando borrar del sistema financiero.
Es lawfare financiero: usar bancos como armas para arruinar la vida de quien se atreve a señalar crímenes de guerra.
Deutsche Bank y Sparkasse son una vergüenza para Alemania y para una Europa que presume de derechos humanos mientras permite que bancos privados actúen como censores a sueldo.
No quieren debatir con argumentos; quieren que mires a Safa, a Jewish Voice y a tantos otros y pienses: “si hablo, me pueden hacer lo mismo”. Ese es el mensaje de miedo que están mandando.