Pamela Anderson manifestó su deseo de dejar de utilizar el apellido que la llevó a la fama, para adoptar el de su abuelo materno, Hyytiäinen, en un intento por reconectar con sus raíces finlandesas y construir una identidad más auténtica.
La familia cambió el apellido Hyytiäinen por Anderson al establecerse en Canadá para ajustarse mejor al entorno anglosajón local, hecho que, según la actriz, también simbolizó una pérdida de identidad.
Durante su infancia, el abuelo le enseñó finés, un idioma que consideraba “mágico”, y tras su muerte, sintió que “se fue con él”.
El apellido original de la familia, Hyytiäinen, representa para Anderson una conexión esencial con su historia y la memoria de su abuelo materno: Herman Hyytiäinen, quien emigró de Finlandia a Canadá.

En ese sentido, la actriz recordó la profunda huella que dejó su fallecimiento cuando tenía 11 años. “Él era la persona más cercana a mí en mi vida”, expresó Anderson, quien a sus 58 años confiesa que piensa en él todos los días.
Anderson también relató que su bisabuelo fue el primer miembro de la familia en emigrar de Finlandia a Canadá, y todos los hermanos de su abuelo modificaron su apellido, hecho que le hace sospechar que “quizá ocurrió algo grave en Finlandia”.
La actriz relató también que mantiene con Finlandia un lazo emotivo particular, pues sus memorias de infancia están marcadas por los relatos y tradiciones familiares, especialmente en fiestas y reuniones en torno a la mesa.
“Recuperar mi apellido sería volver a conectarme con mi origen y a sostener ese legado cultural tan especial y estoy en pleno proceso de realizarlo”, afirmó. Para Anderson, la identidad propia es un valor que cobró fuerza con el paso de los años.
Este anhelo es parte de un proceso más amplio de búsqueda de autenticidad y de distanciamiento de la imagen pública que la acompañó durante décadas. “Intenté diferentes personalidades para ver cuál me correspondía mejor”, confesó. E insistió en la necesidad de “empezar de cero, una y otra vez”.




