Desde hace unos días, se están sucediendo las protestas en Irán. Dicen que esta vez es diferente.
“BRUTAL REBELIÓN en IRÁN: El régimen islámico en estado crítico”
De protesta económica puntual a insurrección nacional
El vídeo explica cómo una huelga aparentemente menor, iniciada por comerciantes de bazares, se transforma en pocos días en un estallido social de gran escala. Las protestas se extienden a más de 108 ciudades, cubriendo alrededor de dos tercios del país. Aunque los grupos suelen ser pequeños para evitar la represión, el fenómeno es continuo, descentralizado y persistente, lo que dificulta su control. Se trata de las mayores movilizaciones desde 2022, con decenas de muertos confirmados y cientos de detenidos.
Colapso económico como detonante estructural
La causa central del estallido no es ideológica, sino material: hundimiento del rial, inflación superior al 40% y encarecimiento de los alimentos en torno al 70% interanual. La moneda ha perdido más de la mitad de su valor en pocos meses, vaciando las reservas del Banco Central. A esto se suman cortes de luz, racionamiento de combustible, escasez de agua tras seis años de sequía extrema y embalses casi vacíos. La crisis es tan grave que algunos comercios ya marcan precios en dólares.
Cambio cualitativo: se amplía la base social de la protesta
Una de las claves del análisis es la entrada en escena de sectores tradicionalmente conservadores o tolerantes con el régimen, como los comerciantes de los bazares. Históricamente, este grupo mantuvo un pacto tácito con los ayatolás, pero ahora se moviliza al verse asfixiado por la crisis. Su participación aporta recursos, influencia social y precedentes históricos: los comerciantes fueron decisivos en la caída del Sha en 1979.
De la economía al cuestionamiento del sistema teocrático
Las protestas ya no se limitan a salarios o inflación, sino que atacan el corazón del régimen: el liderazgo del Ayatolá Jamenei y el principio del “velayat-e faqih”, que subordina la política al poder religioso. En universidades y calles se corean consignas contra todo el sistema teocrático. El régimen intenta separar “protesta legítima” de “disturbio”, culpando a enemigos externos, pero responde con represión: cierres de universidades y centros comerciales, caídas de internet, detenciones arbitrarias y uso de fuerza letal.
Factor internacional y desgaste irreversible del régimen
El vídeo introduce el contexto externo como elemento desestabilizador adicional: amenazas de Donald Trump, precedentes como la captura de Maduro, movimientos militares estadounidenses y presión israelí. Aunque una caída inmediata no se da por segura, el régimen aparece cada vez más debilitado, aislado y envejecido, gobernando a una población mayoritariamente joven y laica. La aparición de símbolos monárquicos (Pahlavi) se interpreta más como síntoma de desesperación y fragmentación que como alternativa real. La conclusión es clara: aunque el régimen sobreviva a corto plazo, el ciclo de protestas no se cerrará mientras los ayatolás sigan en el poder.
"La ironía no es inteligencia cuando es lo único que te queda para tapar tu vacío argumental."