Ushuaia: cómo Argentina pobló el fin del mundo y por qué ahora es una pieza estratégica
Ushuaia es una anomalía geográfica: una ciudad situada en uno de los lugares más hostiles y aislados del planeta, más cerca de la Antártida que de Buenos Aires. Su existencia no se explica únicamente por razones económicas, sino sobre todo por una obsesión histórica argentina: poblar el territorio para garantizar su soberanía.
Los primeros habitantes y la llegada europea
- La región estaba habitada desde hacía miles de años por los yámanas, un pueblo nómada perfectamente adaptado al frío.
- Cuando Magallanes atravesó la zona en el siglo XVI observó las numerosas hogueras de los indígenas, origen del nombre Tierra del Fuego.
- En el siglo XIX llegaron misioneros británicos, especialmente Thomas Bridges, que convivió con los yámanas y elaboró un diccionario de más de 30.000 palabras de su lengua.
- El contacto permanente con los europeos también introdujo enfermedades que provocaron un enorme descenso de la población indígena.
Argentina necesitaba ocupar el territorio
A finales del siglo XIX, Buenos Aires temía que la ausencia de población argentina facilitara una expansión de Chile u otras potencias.
En 1884, una expedición comandada por Augusto Lasserre estableció formalmente la presencia estatal argentina en Ushuaia.
Pero había un problema: prácticamente nadie quería instalarse voluntariamente allí.
La solución: mandar presos
En 1896 comenzaron a trasladarse presos y posteriormente se construyó el famoso presidio de Ushuaia.
La cárcel cumplía una doble función:
- Aislar a criminales peligrosos.
- Poblar un territorio estratégico.
- Proporcionar mano de obra para construir la ciudad.
El presidio terminó convirtiéndose prácticamente en el motor económico de Ushuaia y en una herramienta de soberanía argentina. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
El cierre de la cárcel
Las pésimas condiciones, el frío extremo y las denuncias de torturas hicieron cada vez más difícil mantener el sistema.
En 1947, Juan Domingo Perón ordenó cerrar definitivamente el presidio.
La Armada se hizo cargo de muchas de sus instalaciones y servicios y el antiguo penal terminaría convirtiéndose décadas después en museo.
Pero Argentina volvía a enfrentarse al mismo problema: ¿cómo conseguir que miles de personas quisieran vivir permanentemente en Tierra del Fuego?
La nueva solución: impuestos bajos
En 1972 se aprobó la Ley 19.640, que creó un área aduanera especial y concedió importantes ventajas fiscales a Tierra del Fuego.
Entre otras cosas, existen exenciones sobre IVA, Ganancias y Bienes Personales.
Además, se creó un régimen industrial especialmente favorable para fabricantes de productos electrónicos.
El resultado fue una enorme llegada de trabajadores desde otras partes de Argentina. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
De 5.000 a casi 80.000 habitantes
Desde los años 70, Ushuaia pasó de unos 5.000 habitantes a cerca de 80.000.
El objetivo geopolítico volvió a ser fundamental: poblar Tierra del Fuego reforzaba la posición argentina frente a Chile, las Malvinas y la Antártida.
En 1978, durante el conflicto del Beagle con Chile, la importancia estratégica de la zona quedó especialmente clara.
Actualmente, aproximadamente el 54 % de los habitantes de Tierra del Fuego no nacieron allí.
Esto genera otro problema: buena parte de la población contempla la isla como un lugar donde trabajar durante unos años y posteriormente marcharse. La falta de arraigo también puede convertirse en una debilidad desde el punto de vista territorial. :contentReference[oaicite:3]{index=3}
El problema del modelo industrial
La industria fue eficaz para poblar el territorio, pero presenta una enorme dependencia del Estado.
Muchos productos electrónicos realmente no se fabrican íntegramente allí: los componentes recorren miles de kilómetros hasta Tierra del Fuego, se ensamblan y posteriormente vuelven al norte argentino.
El sistema mantiene miles de empleos, pero también depende de enormes ventajas fiscales y contribuye al elevado precio de determinados productos tecnológicos en Argentina.
Del presidio al turismo
Ushuaia encontró posteriormente otra fuente de riqueza: convertir su aislamiento en una atracción.
- El antiguo presidio se convirtió en museo.
- El ferrocarril utilizado por los presos pasó a ser el «Tren del Fin del Mundo».
- El canal de Beagle atrae cruceros internacionales.
- La propia condición de «ciudad del fin del mundo» se convirtió en una marca turística.
La Antártida puede cambiarlo todo
Aquí aparece probablemente la cuestión más importante para el futuro.
Ushuaia está situada aproximadamente a 1.000 kilómetros de la Antártida y alrededor del 90 % del turismo antártico pasa por allí.
Esto convierte la ciudad en una plataforma logística excepcional para el continente.
Además, en 2048 podrá revisarse el protocolo del Tratado Antártico que actualmente prohíbe la explotación de recursos minerales. En un futuro donde minerales, agua y otros recursos estratégicos pueden adquirir todavía más importancia, la posición de Ushuaia podría convertirse en un activo geopolítico enorme. :contentReference[oaicite:5]{index=5}
Conclusión
La historia de Ushuaia es, en gran medida, la historia de cómo Argentina intentó fabricar población para consolidar soberanía.
Primero utilizó misiones y presencia militar; después, presos; posteriormente, industria subvencionada y ventajas fiscales; y finalmente turismo.
El resultado fue transformar un asentamiento prácticamente vacío en una ciudad de decenas de miles de habitantes.
Ahora el desafío es diferente: conseguir que Ushuaia deje de depender permanentemente de incentivos artificiales y se convierta en una ciudad económicamente sostenible y con población arraigada.
Y su cercanía con la Antártida puede hacer que aquello que durante siglos parecía su mayor problema —estar en el fin del mundo— termine convirtiéndose en su mayor ventaja.
