
Este callejón madrileño se llama la calle del Codo , está en pleno centro del Madrid de los Austrias y se llama así porque su forma en L la relaciona con un codo . Era tan oscura que se prestaba para todo tipo de cosas que nadie se atrevería a hacer en un lugar iluminado por ejemplo las luchas entre espadachines y tanto es así que el Alatriste de Perez Reverte era justamente en esta calle dónde practicaba sus duelos .
Pero lo más inesperado que sucedía en esta calle es que el gran personaje de Quevedo parece ser que era aquí donde echaba sus meadas después de una noche de copas. Cuenta la anécdota que esa práctica era tan habitual que un día el dueño de la casa en la que Quevedo solía hacerlo ,puso una imágen de una cruz como algo disuasorio pero como Quevedo seguía con su hábito añadió una nota que decía : «No se mea donde hay una cruz»
y a la mañana siguiente Quevedo dió su respuesta con esta otra frase: «No se coloca una cruz donde se mea».








