Estos procesos continuos de mestizajes y de sustitución de unas poblaciones por otras evita que la sociedad arraigue, se cree una comunidad unida por lazos de sangre y el país avance en un propósito común. Al final no existe un único pueblo que crezca, prospere y se haga poderoso, sino un sinfín de islas compuestas por diferentes etnias, que se saben diferentes entre sí y que unas terminan parasitando a las otras o enfrentándose a ellas.Waltteri escribió: Dom May 10, 2026 3:56 pm Bueno, yo me estaba quejando de los inmigrantes venezolanos y colombianos, porque esta última oleada ha sido de lo peor, se trata realmente de gente indeseable que no sabe comportarse, antes no era así, los primeros venezolanos que se establecieron en Argentina eran mejor gente, más educada, a los chilenos les pasa lo mismo con la inmigración venezolana, la primera oleada fue buena, pero en las ultimas oleadas llegó gente indeseable y deplorable.
Pero, sí, todo eso que afirmas ya lo comentamos en el hilo de la inmigración en España con anterioridad, el tema es que en el territorio argentino coexisten desde finales del siglo XIX, "2 Argentinas": la Argentina blanca o europea, y la Argentina criolla (mestiza), hasta la década de 1940, ambas convivían sin mezclarse, pero las inmigraciones internas de criollos (mestizos) de las provincias del Noroeste y del Nordeste, de mayoría mestiza, hacia las provincias del centro-este, centro-oeste y sur, de mayoría blanca-europea, generó gran presencia mestiza en zonas que antes de 1940 eran de amplia mayoría blanca-europea, y a eso hay que sumarle la inmigración de paraguayos, bolivianos y peruanos, entre 1970 y 2010, que en su inmensa mayoría son también mestizos y amerindios, como los argentinos del noroeste y el nordeste, y se establecieron, al igual que los mestizos argentinos, en las provincias del centro-este, centro-oeste y sur, de mayoría blanca-europea:
Por eso Argentina nunca termina de crearse. Permanece en un continuo estado de parto, padeciendo siempre de dolores y de un proceso incompleto.




