Hilo de los BRICS: el nuevo orden mundial
- tartesio
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Ojalá que haya pronto un cambio de guardia, peor que con el escombro yankee y sus amigos neocon europeos no nos puede ir.
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Y sus tontos útiles los progresistas.tartesio escribió: Vie Sep 05, 2025 2:35 pm Ojalá que haya pronto un cambio de guardia, peor que con el escombro yankee y sus amigos neocon europeos no nos puede ir.
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Ojito, que la cosa avanza en el desmoronamiento del poder finaciero anglosajón.
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Para mal de cada vez menos gente...
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Lo BRICS sigue avanzando.
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Hilo de los BRICS: el nuevo orden mundial
Que asi siga
Y que los EEUU sigan produciendo peliculas y musica (sinceramente, no lo podemos substituir en cultura pop.. lejos de eso..)
* * *
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* Ordem e Progresso *


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Hilo de los BRICS: el nuevo orden mundial
https://www.negocios.com/articulo/geopo ... 93607.html
La próxima cumbre de los BRICS reunirá en Nueva Delhi a tres de los dirigentes con mayor capacidad para alterar el equilibrio geopolítico internacional. Xi Jinping asistirá los días 12 y 13 de septiembre después de aceptar la invitación del primer ministro indio, Narendra Modi, según ha confirmado el Ministerio de Exteriores chino. La presencia del presidente de China se suma a la ya anunciada de Vladimir Putin y eleva considerablemente el peso político de una cita que pretende proyectar a los BRICS como algo más que un foro de coordinación entre economías emergentes. El escenario elegido tampoco es menor: India será anfitriona mientras intenta mantener su autonomía estratégica entre Washington, Pekín y Moscú.
Xi eleva el perfil de la cumbre
La decisión de Xi Jinping convierte la reunión de Nueva Delhi en una cita de máximo nivel. China considera desde hace años a los BRICS una plataforma útil para impulsar un sistema internacional menos dependiente de las estructuras políticas y financieras dominadas por Occidente.
La asistencia presencial del líder chino refuerza esa apuesta. Pekín llega a la cumbre con capacidad económica, financiera y comercial suficiente para marcar buena parte de la agenda, aunque necesitará equilibrar sus prioridades con las de socios que no siempre comparten su visión.
La reunión ofrecerá además una fotografía política difícil de ignorar: China, India y Rusia sentadas en la misma mesa en un momento de creciente fragmentación internacional.
Modi se coloca en el centro
Para Narendra Modi, ejercer de anfitrión supone una oportunidad diplomática considerable. India mantiene importantes relaciones económicas y estratégicas con Estados Unidos y Europa, pero al mismo tiempo conserva vínculos históricos con Rusia y participa activamente en los BRICS.
Ese equilibrio explica buena parte de la política exterior india. Nueva Delhi busca evitar una dependencia excesiva de cualquiera de los grandes bloques y presentarse como una potencia con capacidad de interlocución propia.
La llegada de Xi añade además una dimensión bilateral relevante. China e India son las dos grandes potencias demográficas y económicas de Asia y, pese a sus diferencias estratégicas, necesitan mantener abiertos canales de cooperación.
Putin completa una imagen poderosa
La presencia previamente confirmada de Vladimir Putin introduce otro elemento de enorme carga política. Rusia considera los BRICS una pieza fundamental de su estrategia para profundizar sus relaciones económicas con países ajenos al núcleo occidental.
Con Xi y Putin presentes, la cumbre ofrecerá una imagen de coordinación entre dos de las principales potencias enfrentadas estratégicamente a Estados Unidos, aunque sería simplista interpretar al grupo como una alianza homogénea.
India, precisamente, representa la principal prueba de esa complejidad: coopera con Washington en diferentes ámbitos mientras mantiene una relación estrecha con Moscú y participa en las estructuras impulsadas junto a Pekín.
El peso económico que está detrás
El atractivo de los BRICS no se explica únicamente por su dimensión política. La ampliación del grupo ha aumentado su representación sobre la economía mundial, las materias primas, la energía y la población global.
Esa escala convierte cualquier avance en comercio, financiación o inversiones internas en una cuestión relevante para los mercados internacionales. China busca ampliar el uso de mecanismos económicos alternativos, mientras otros miembros prefieren avanzar con mayor prudencia para evitar sustituir una dependencia por otra.
El verdadero desafío será transformar ese tamaño agregado en decisiones concretas. La diversidad de intereses nacionales sigue siendo una de las principales limitaciones del bloque.
Una señal directa hacia Washington
La cumbre llegará en un contexto de competencia creciente entre las grandes potencias. Estados Unidos mantiene a India como socio estratégico en Asia, mientras considera a China su principal competidor internacional y mantiene una relación especialmente deteriorada con Rusia.
Por ello, la fotografía de Modi, Xi y Putin tendrá una lectura que irá mucho más allá del protocolo. Nueva Delhi quiere demostrar que colaborar con Washington no implica abandonar otros espacios diplomáticos.
Ese planteamiento resume el avance de un mundo cada vez más multipolar: las potencias intermedias intentan mantener relaciones simultáneas con diferentes centros de poder sin quedar vinculadas de manera irreversible a ninguno.
Lo que se juega realmente en Nueva Delhi
El éxito de la reunión no dependerá únicamente de las declaraciones finales. La cuestión decisiva será comprobar si los BRICS pueden convertir su creciente peso político en instrumentos económicos capaces de competir con las instituciones existentes.
Comercio en monedas nacionales, financiación de infraestructuras, inversiones cruzadas y cooperación energética aparecen entre los terrenos donde el grupo dispone de mayor margen. El reto consiste en pasar de la influencia simbólica a resultados medibles.
La asistencia de Xi y Putin garantiza atención internacional. Pero será India, como anfitriona, la que tenga que demostrar que el bloque puede crecer sin convertirse simplemente en una extensión de los intereses de Pekín o Moscú. Esa tensión marcará buena parte del futuro de los BRICS.
La próxima cumbre de los BRICS reunirá en Nueva Delhi a tres de los dirigentes con mayor capacidad para alterar el equilibrio geopolítico internacional. Xi Jinping asistirá los días 12 y 13 de septiembre después de aceptar la invitación del primer ministro indio, Narendra Modi, según ha confirmado el Ministerio de Exteriores chino. La presencia del presidente de China se suma a la ya anunciada de Vladimir Putin y eleva considerablemente el peso político de una cita que pretende proyectar a los BRICS como algo más que un foro de coordinación entre economías emergentes. El escenario elegido tampoco es menor: India será anfitriona mientras intenta mantener su autonomía estratégica entre Washington, Pekín y Moscú.
Xi eleva el perfil de la cumbre
La decisión de Xi Jinping convierte la reunión de Nueva Delhi en una cita de máximo nivel. China considera desde hace años a los BRICS una plataforma útil para impulsar un sistema internacional menos dependiente de las estructuras políticas y financieras dominadas por Occidente.
La asistencia presencial del líder chino refuerza esa apuesta. Pekín llega a la cumbre con capacidad económica, financiera y comercial suficiente para marcar buena parte de la agenda, aunque necesitará equilibrar sus prioridades con las de socios que no siempre comparten su visión.
La reunión ofrecerá además una fotografía política difícil de ignorar: China, India y Rusia sentadas en la misma mesa en un momento de creciente fragmentación internacional.
Modi se coloca en el centro
Para Narendra Modi, ejercer de anfitrión supone una oportunidad diplomática considerable. India mantiene importantes relaciones económicas y estratégicas con Estados Unidos y Europa, pero al mismo tiempo conserva vínculos históricos con Rusia y participa activamente en los BRICS.
Ese equilibrio explica buena parte de la política exterior india. Nueva Delhi busca evitar una dependencia excesiva de cualquiera de los grandes bloques y presentarse como una potencia con capacidad de interlocución propia.
La llegada de Xi añade además una dimensión bilateral relevante. China e India son las dos grandes potencias demográficas y económicas de Asia y, pese a sus diferencias estratégicas, necesitan mantener abiertos canales de cooperación.
Putin completa una imagen poderosa
La presencia previamente confirmada de Vladimir Putin introduce otro elemento de enorme carga política. Rusia considera los BRICS una pieza fundamental de su estrategia para profundizar sus relaciones económicas con países ajenos al núcleo occidental.
Con Xi y Putin presentes, la cumbre ofrecerá una imagen de coordinación entre dos de las principales potencias enfrentadas estratégicamente a Estados Unidos, aunque sería simplista interpretar al grupo como una alianza homogénea.
India, precisamente, representa la principal prueba de esa complejidad: coopera con Washington en diferentes ámbitos mientras mantiene una relación estrecha con Moscú y participa en las estructuras impulsadas junto a Pekín.
El peso económico que está detrás
El atractivo de los BRICS no se explica únicamente por su dimensión política. La ampliación del grupo ha aumentado su representación sobre la economía mundial, las materias primas, la energía y la población global.
Esa escala convierte cualquier avance en comercio, financiación o inversiones internas en una cuestión relevante para los mercados internacionales. China busca ampliar el uso de mecanismos económicos alternativos, mientras otros miembros prefieren avanzar con mayor prudencia para evitar sustituir una dependencia por otra.
El verdadero desafío será transformar ese tamaño agregado en decisiones concretas. La diversidad de intereses nacionales sigue siendo una de las principales limitaciones del bloque.
Una señal directa hacia Washington
La cumbre llegará en un contexto de competencia creciente entre las grandes potencias. Estados Unidos mantiene a India como socio estratégico en Asia, mientras considera a China su principal competidor internacional y mantiene una relación especialmente deteriorada con Rusia.
Por ello, la fotografía de Modi, Xi y Putin tendrá una lectura que irá mucho más allá del protocolo. Nueva Delhi quiere demostrar que colaborar con Washington no implica abandonar otros espacios diplomáticos.
Ese planteamiento resume el avance de un mundo cada vez más multipolar: las potencias intermedias intentan mantener relaciones simultáneas con diferentes centros de poder sin quedar vinculadas de manera irreversible a ninguno.
Lo que se juega realmente en Nueva Delhi
El éxito de la reunión no dependerá únicamente de las declaraciones finales. La cuestión decisiva será comprobar si los BRICS pueden convertir su creciente peso político en instrumentos económicos capaces de competir con las instituciones existentes.
Comercio en monedas nacionales, financiación de infraestructuras, inversiones cruzadas y cooperación energética aparecen entre los terrenos donde el grupo dispone de mayor margen. El reto consiste en pasar de la influencia simbólica a resultados medibles.
La asistencia de Xi y Putin garantiza atención internacional. Pero será India, como anfitriona, la que tenga que demostrar que el bloque puede crecer sin convertirse simplemente en una extensión de los intereses de Pekín o Moscú. Esa tensión marcará buena parte del futuro de los BRICS.
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Hilo de los BRICS: el nuevo orden mundial
https://www.negocios.com/articulo/geopo ... 93608.html
El Kremlin asegura que las sanciones y presiones externas están acelerando los pagos en monedas nacionales y las plataformas financieras propias del bloque, mientras Putin, Xi y Modi preparan una cumbre decisiva en Nueva Delhi.
Rusia llega a la cumbre de los BRICS con un mensaje inequívoco: las sanciones occidentales están empujando al bloque a construir una arquitectura económica cada vez menos dependiente de Estados Unidos y del dólar. Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, denunció este jueves que varios miembros sufren «presiones y restricciones ilegales» de países ajenos al grupo. La respuesta, según Moscú, pasa por ampliar los pagos directos, crear plataformas comunes de inversión y reducir vulnerabilidades financieras. Todo ello estará sobre la mesa los próximos 12 y 13 de septiembre en Nueva Delhi, donde Vladimir Putin coincidirá con Narendra Modi y, previsiblemente, Xi Jinping.
Rusia eleva el tono
Las palabras de Peskov no llegan en un momento cualquiera. Moscú considera que las restricciones financieras aplicadas desde el inicio de la guerra de Ucrania han demostrado hasta qué punto el acceso al sistema internacional de pagos puede convertirse en un instrumento geopolítico.
El Kremlin sostiene que esa presión afecta también a otros socios del bloque. De ahí que Rusia presente la autonomía financiera como una cuestión de seguridad económica y no únicamente como un proyecto político. Peskov anticipó que los mecanismos de liquidación bilateral y las plataformas conjuntas de inversión formarán parte de la agenda de Nueva Delhi.
El dólar pierde terreno
El cambio ya resulta visible en determinadas relaciones comerciales. Según Peskov, Rusia realiza alrededor del 90% de sus pagos con países BRICS mediante monedas nacionales, una cifra que ilustra hasta qué punto Moscú ha acelerado su salida de los circuitos tradicionales dominados por el dólar.
India constituye uno de los ejemplos más relevantes. Datos difundidos en los últimos días apuntan a que rublos y rupias intervienen ya en cerca del 96% del comercio bilateral ruso-indio. El mecanismo reduce la exposición a sanciones, aunque también genera problemas de convertibilidad, acumulación de saldos y liquidez.
La amenaza del 100%
El elemento que aumenta la presión es Washington. Una iniciativa estadounidense contempla aranceles de hasta el 100% contra países que continúen comprando petróleo y gas ruso. La medida afectaría especialmente a India y China, dos compradores fundamentales para Moscú. El Kremlin la ha calificado de «ilegal» e «inaceptable».
La amenaza introduce una paradoja. Las sanciones destinadas a aislar financieramente a Rusia pueden, al mismo tiempo, incentivar el desarrollo de mecanismos alternativos entre economías emergentes. Ese efecto será uno de los grandes debates de la cumbre.
Putin se juega mucho en Delhi
Putin tiene previsto llegar a India el 11 de septiembre, antes del inicio de la reunión de líderes, y mantener un encuentro bilateral con Modi. Será uno de los contactos de mayor peso político de la cita.
La agenda ruso-india trasciende las sanciones: comercio, energía nuclear, defensa y suministro de hidrocarburos aparecen entre los asuntos relevantes. Para Moscú, consolidar a India como socio económico demuestra que su aislamiento occidental no equivale necesariamente a aislamiento global.
China e India mueven ficha
La presencia prevista de Xi Jinping añade otra dimensión. China e India representan aproximadamente 2.800 millones de habitantes y mantienen una relación marcada tanto por la rivalidad estratégica como por una creciente interdependencia económica.
El comercio bilateral alcanzó alrededor de 155.000 millones de dólares el último año, según datos recogidos por Financial Times, y avanzó otro 23% durante los siete primeros meses de 2026. El contraste resulta significativo: mientras persisten disputas fronterizas y restricciones tecnológicas, los vínculos económicos continúan expandiéndose.
Un BRICS más ambicioso
La cita de Nueva Delhi será la 18ª cumbre de líderes de los BRICS y reunirá a un bloque que ya cuenta con 11 miembros, entre ellos Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Irán, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia.
Su principal desafío no consiste únicamente en ampliar miembros, sino en transformar tamaño económico en capacidad institucional. Sistemas de pago, financiación común, energía y cadenas de suministro serán áreas críticas. Si las restricciones occidentales siguen aumentando, la construcción de herramientas financieras propias dejará de ser una aspiración política para convertirse en una necesidad práctica. Nueva Delhi puede marcar hasta dónde están dispuestos a llegar.
El Kremlin asegura que las sanciones y presiones externas están acelerando los pagos en monedas nacionales y las plataformas financieras propias del bloque, mientras Putin, Xi y Modi preparan una cumbre decisiva en Nueva Delhi.
Rusia llega a la cumbre de los BRICS con un mensaje inequívoco: las sanciones occidentales están empujando al bloque a construir una arquitectura económica cada vez menos dependiente de Estados Unidos y del dólar. Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, denunció este jueves que varios miembros sufren «presiones y restricciones ilegales» de países ajenos al grupo. La respuesta, según Moscú, pasa por ampliar los pagos directos, crear plataformas comunes de inversión y reducir vulnerabilidades financieras. Todo ello estará sobre la mesa los próximos 12 y 13 de septiembre en Nueva Delhi, donde Vladimir Putin coincidirá con Narendra Modi y, previsiblemente, Xi Jinping.
Rusia eleva el tono
Las palabras de Peskov no llegan en un momento cualquiera. Moscú considera que las restricciones financieras aplicadas desde el inicio de la guerra de Ucrania han demostrado hasta qué punto el acceso al sistema internacional de pagos puede convertirse en un instrumento geopolítico.
El Kremlin sostiene que esa presión afecta también a otros socios del bloque. De ahí que Rusia presente la autonomía financiera como una cuestión de seguridad económica y no únicamente como un proyecto político. Peskov anticipó que los mecanismos de liquidación bilateral y las plataformas conjuntas de inversión formarán parte de la agenda de Nueva Delhi.
El dólar pierde terreno
El cambio ya resulta visible en determinadas relaciones comerciales. Según Peskov, Rusia realiza alrededor del 90% de sus pagos con países BRICS mediante monedas nacionales, una cifra que ilustra hasta qué punto Moscú ha acelerado su salida de los circuitos tradicionales dominados por el dólar.
India constituye uno de los ejemplos más relevantes. Datos difundidos en los últimos días apuntan a que rublos y rupias intervienen ya en cerca del 96% del comercio bilateral ruso-indio. El mecanismo reduce la exposición a sanciones, aunque también genera problemas de convertibilidad, acumulación de saldos y liquidez.
La amenaza del 100%
El elemento que aumenta la presión es Washington. Una iniciativa estadounidense contempla aranceles de hasta el 100% contra países que continúen comprando petróleo y gas ruso. La medida afectaría especialmente a India y China, dos compradores fundamentales para Moscú. El Kremlin la ha calificado de «ilegal» e «inaceptable».
La amenaza introduce una paradoja. Las sanciones destinadas a aislar financieramente a Rusia pueden, al mismo tiempo, incentivar el desarrollo de mecanismos alternativos entre economías emergentes. Ese efecto será uno de los grandes debates de la cumbre.
Putin se juega mucho en Delhi
Putin tiene previsto llegar a India el 11 de septiembre, antes del inicio de la reunión de líderes, y mantener un encuentro bilateral con Modi. Será uno de los contactos de mayor peso político de la cita.
La agenda ruso-india trasciende las sanciones: comercio, energía nuclear, defensa y suministro de hidrocarburos aparecen entre los asuntos relevantes. Para Moscú, consolidar a India como socio económico demuestra que su aislamiento occidental no equivale necesariamente a aislamiento global.
China e India mueven ficha
La presencia prevista de Xi Jinping añade otra dimensión. China e India representan aproximadamente 2.800 millones de habitantes y mantienen una relación marcada tanto por la rivalidad estratégica como por una creciente interdependencia económica.
El comercio bilateral alcanzó alrededor de 155.000 millones de dólares el último año, según datos recogidos por Financial Times, y avanzó otro 23% durante los siete primeros meses de 2026. El contraste resulta significativo: mientras persisten disputas fronterizas y restricciones tecnológicas, los vínculos económicos continúan expandiéndose.
Un BRICS más ambicioso
La cita de Nueva Delhi será la 18ª cumbre de líderes de los BRICS y reunirá a un bloque que ya cuenta con 11 miembros, entre ellos Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Irán, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia.
Su principal desafío no consiste únicamente en ampliar miembros, sino en transformar tamaño económico en capacidad institucional. Sistemas de pago, financiación común, energía y cadenas de suministro serán áreas críticas. Si las restricciones occidentales siguen aumentando, la construcción de herramientas financieras propias dejará de ser una aspiración política para convertirse en una necesidad práctica. Nueva Delhi puede marcar hasta dónde están dispuestos a llegar.