Rienzi escribió: Lun Oct 12, 2026 6:08 pm
Esos millones de indios de los que habla el personaje del vídeo (que habla por sí, no en representación de los españoles) hubieran deseado gobernarse a sí mismos y ser dueños de su destino en la tierra que perteneció a sus antepasados durante miles de años.
La fatalidad quiso que los españoles nos topáramos con todos aquellos pueblos y los redujéramos al vasallaje. Ser americano y ser hispanista es una vergüenza.
Estás respondiendo a una afirmación que nadie ha hecho. Reconocer el papel extraordinario de los guaraníes en la defensa de los territorios de la Corona española no significa justificar la conquista, el sometimiento indígena ni los abusos del sistema colonial. Significa, sencillamente, reconocer un hecho histórico.
Y hay algo particularmente llamativo en tu razonamiento: mientras decís defender la libertad de los pueblos indígenas, terminás reduciéndolos a víctimas pasivas, como si carecieran de voluntad, capacidad de organización e intereses políticos propios.
Los guaraníes desempeñaron un papel fundamental en la contención de las incursiones de los bandeirantes portugueses, dedicados también a la captura y esclavización de indígenas. La victoria de Mbororé, en 1641, es un ejemplo histórico contundente. Los guaraníes no defendían aquellas tierras necesariamente por una devoción incondicional a la monarquía española, sino porque defendían sus comunidades, sus familias y su propia supervivencia. En determinados momentos, sus intereses coincidieron con los de la Corona.
Y para demostrar que no eran simples instrumentos de España, basta recordar la Guerra Guaranítica de 1754-1756, cuando combatieron contra las propias fuerzas españolas y portuguesas para defender sus territorios frente a las disposiciones del Tratado de Madrid. Es decir, supieron colaborar cuando les convenía y resistir cuando consideraron amenazados sus derechos.
Por otra parte, ser hispanoamericano y apreciar la herencia hispánica no implica renunciar a nuestras raíces indígenas ni celebrar las injusticias coloniales. En Paraguay, precisamente, nuestra identidad nacional es inseparable de la cultura guaraní, de su lengua y de su extraordinaria persistencia histórica, pero también de los elementos hispánicos que forman parte de nuestra realidad.
No necesitamos avergonzarnos de ninguna de esas raíces ni mutilar nuestra historia para acomodarla a interpretaciones ideológicas contemporáneas. La historia no se comprende negando una parte para reivindicar la otra. Y reconocer el protagonismo guaraní no es glorificar el colonialismo: es hacer justicia a quienes también fueron protagonistas de su propio destino. Por algo siguen hasta nuestros días.