Astur escribió: Dom Nov 09, 2025 1:18 pm
Brutal lo de Chequia. Una victoria rotunda del bloque patriota que, por mucho que los medios del sistema lo pinten como "ultraderechista", no es más que el reflejo de una reacción lógica, legítima y necesaria frente a décadas de sumisión a Bruselas, políticas de ingeniería social, entreguismo a la OTAN y vasallaje económico a los burócratas de la UE.
Babis ha demostrado que se puede ganar sin comulgar con el globalismo, sin pedir perdón por defender la soberanía nacional y sin agachar la cabeza ante la imposición migratoria, el dogma climático o la rusofobia obligatoria. Lo de AUT, el partido de los Automovilistas, es también para enmarcar: otro síntoma más de que la gente está harta de la mafia verde y sus delirios ideológicos que están destrozando la industria, el empleo y la libertad de movimiento.
Y claro, ahora la prensa llora porque "Chequia podría alejarse de la UE y la OTAN". Perfecto. Ya era hora de que algún país de Europa Central empiece a marcar el rumbo hacia una nueva arquitectura europea más libre, más soberana y menos sometida al chantaje financiero y moral de los burócratas. Lo del "peligro prorruso" no cuela. El verdadero peligro es seguir siendo lacayos de Washington mientras destruyen nuestra industria, nos roban la soberanía energética y nos meten en guerras ajenas.
Bien por Chequia. Bien por Babis. Bien por los "ultras". Lo llaman populismo porque el pueblo les da miedo.

Esta ya es la segunda elección parlamentaria consecutiva en la cual la izquierda checa, tanto moderada (social-demócratas) como radical (comunistas) se queda afuera de la Cámara Baja del Parlamento al no alcanzar el umbral del 5 % para obtener escaños.
En estas elecciones de 2025, la izquierda checa (social-demócratas y comunistas), fue unida en una lista común, pero de nada le sirvió, volvieron a no alcanzar el umbral del 5 % y tanto social-demócratas como comunistas se quedaron nuevamente afuera del Parlamento, y además hicieron una campaña confusa y errática con una plataforma izquierdista en materia económica, fiscal y laboral, pero euroescéptica y ultra-conservadora y "anti-woke" en materia cultural, con el afan de competir con los partidos ultra-nacionalistas de extrema derecha por los votos del electorado rural y de pequeñas ciudades, pero no les sirvió de nada, fracasaron estrepitosamente, porque no solo no le quitaron votos conservadores en lo cultural a la extrema derecha, sino que perdieron votos progresistas en lo cultural (ecologistas y pro-derechos LGTBIQ) que votaron masivamente por el Partido Pirata Checo (CPS), un partido centrista socio-liberal, con una agenda moderada en lo económico, fiscal y laboral, pero muy progresista en lo cultural, en los temas de libertades individuales no económicas, derechos LGBTIQ, el medio ambiente, la transparencia gubernamental, la democracia participativa y el e-government.
En mi opinión, el panorama electoral checo se parece cada vez más al polaco: la izquierda tradicional (social-demócratas y comunistas) hundidos en la irrelevancia política como extraparlamentarios, mientras que la centro-derecha europeísta y la nueva derecha o alt-right euroescéptica y soberanista, se disputan el poder, siendo la primera muy fuerte en las grandes ciudades, y la segunda muy fuerte en el ámbito rural y en los pueblos y pequeñas ciudades.