En este tema hablaré de las perspectivas de crecimiento para España en el mediano y largo plazo.
El corto plazo (2 años o menos) generalmente está determinado por la variación de la confianza empresarial, el consumo y la política fiscal. En este aspecto, todo dependerá de una serie de factores que enumeraré a continuación:
- La migración.
- La confianza empresarial determinada a su vez por la situación europea, especialmente alemana, y la guerra con Rusia.
- El comercio internacional, el cual podría verse afectado debido al gustito de Trump por elevar los aranceles.
- El gasto público, lo cual podría variar si queda la grande y se requiere financiar grandes adquisiciones en el frente ucraniano luego de una hipotética retirada estadounidense en el apoyo.
- Tipos de interés asociados a su vez a los factores ya mencionados.
Bien, enfoquémonos en el medio y largo plazo.
En el medio plazo un predictor de crecimiento es la dotación de factores (trabajo, capital) y la productividad.
Pues un factor que favorece la productividad es la inversión y la competencia.
Los capitalistas invierten para obtener un beneficio. La inversión en capital y trabajo se intensifica en mercados altamente competitivos, y, una vez los beneficios comienzan a reducirse, los capitalistas revierten este proceso mediante una combinación de las tres siguientes estrategias:
- Reducción relativa (o absoluta) de la mano de obra.
- Aumento del mercado de consumo mediante la apertura de nuevos nichos.
- Renovación tecnológica.
¿Cómo lo lleva España con estas tareas?
Pues no muy bien, observando los datos:

El crecimiento del PIB por persona ocupada hasta 2023 no había recuperado los niveles de 2019 y ya el nivel de 2019 estaba bastante retrasado del conjunto de los países OCDE, de la UE y de los países de alto ingreso según la denominación del BM.


La competitividad está relacionada con el PIB per Cáp. y en el caso español las principales falencias que impiden subir en la escala de competitividad son el mercado laboral, el dinamismo laboral y la capacidad de innovación.
Fundamentalmente, el problema español de cara a dar un salto cualitativo en términos de competitividad está en que sus empresarios son poco capaces y dados a innovar, invertir buscando elevar la productividad y el mercado laboral es muy poco flexible.
Esto, traducido viene a significar que el costo por despido y el impuesto corporativo son muy elevado.


En España es caro costoso invertir (porque los impuestos corporativos son comparativamente altos) como contratar, por ende, el factor trabajo y el factor capital se ven constreñidos.
Por ende una conclusión que nos debe advertir el resultado de España de aquí al 2035 es que en la medida que no se reforme el mercado labora con miras a la flexibilización (= eliminar o reducir paulatinamente el coste por despido) y se abarate el costo de capital en términos de impuestos.
Otra forma de observarlo es aplicando la lógica básica de la administración empresarial y calculando el valor actual neto de una inversión, entonces:
VAN = -A + Q1/(1+k)t1+Q2/(1+k)t2+...+Qn/(1+k)tn
Si asumo que los flujos son constantes y el período es infinito, entonces... -A + Q/k
Si asumo que los flujos son crecientes y el período infinito, entonces... -A + Q1/K-f
Con K como coste de capital y f como crecimiento de los flujos anuales, Q como los flujos anuales (o trimestrales, semestrales, etecé) y A como la inversión inicial elevar impuestos solo será aceptable en condiciones como la tercera o la primera pero elevando los flujos año a año.
Conclusión, el VAN puede reducirse sea porque los flujos Q se reducen (por elevados costes intermedios) o porque K se incrementa (tasas de interés al alza). En ambos casos invertir no es una buena decisión.

En el caso español, la rentabilidad por activo está por debajo de los niveles de 2008.
Consecuencia: no es rentable invertir en España, no al menos, inversiones que requieran de alto nivel de bienes de equipo.
Mi impresión es que de aquí, a 2035, de no ver unas reformas que cambien (no es necesario que sea de golpe y porrazo, pero que el avance sea paulatino y sostenido, sin vueltas atrás) la situación y corrijan el problema del costo de invertir en España, es poco probable que la próxima década sea una de crecimiento y, por el contrario, muy probablemente será una década de estancamiento.
Finalmente el largo plazo los principales predictores son el sistema educativo, su tasa de ahorro y su calidad institucional.
Bien, digamos que de los tres, en uno España está relativamente bien. Habrá críticas, pero sus instituciones medianamente funcionan especialmente si se compara con el tercer mundo. Hay corrupción, pero no es significativamente superior a los países europeos. Y finalmente sus sistema democrático tiene características similares al resto de países del primer mundo.
¿Y el ahorro? ¿Y la educación?

Si cruzamos los datos educativos, tanto el nivel de escolarización de adultos entre 25-34 años, como los resultados estandarizados PISA (matemáticas) entre 2000 y 2022 lo que obtenemos es cuatro grupo de países ordenados en cuatro cuadrantes usando el promedio OCDE como parámetro.
El cuadrante superior izquierdo corresponde a países con promedios de resultados y de escolarización inferior.
El cuadrante inferior izquierdo corresponde a países con promedios de resultado inferiores y escolarización superior.
El cuadrante superior derecho corresponde a países con promedios de resultados superiores pero de escolarización inferiores.
El cuadrante inferior derecho corresponde a países con promedios y escolarización superior a la OCDE.
Países como Canadá, Australia y Polonia tendrá, durante las próximas décadas, un desplante superior a España. El problema no es ese, porque el desplante de dichos países ya es bastante mejor observando la actualidad, el problema reside en que el desplante español en el largo plazo podría ser inferior a países que son considerados más pobres, como Portugal o Hungría.
En conclusión:
- En el corto plazo es probable, a no ser que se desate la WWIII entre la UE y Rusia, cuestión muy poco probable, que España crezca durante los próx. 2 años, algo que el FMI tiene previsto.
- En el mediano plazo, de aquí a 2035, es probable que España tienda al estancamiento a no ser que hayan cambios importantes en materia tributaria, impositiva, fiscal y laboral. Esto no significa que no haya crecimiento, pero el crecimiento muy posiblemente se cimiente sobre la importación de mano de obra muy poco cualificada y sobre áreas con bajo o medio bajo valor añadido.
- En el largo plazo, de aquí a 2050, a no ser que España modifique revolucionariamente su sistema educativo y sus valores nacionales, es poco probable que se detenga el estancamiento relativo. Es más probable que en 2050 España esté por detrás de muchos países de la ex-URSS como Polonia.


