Rula escribió: Vie Oct 17, 2025 3:26 pm
Sandra Peña, la adolescente sevillana que se quitó la vida el pasado martes tirandose desde la azotea de su vivienda al no poder soportar el bulling al que era sometida por sus compañeras de colegio .
Este es un asunto muy serio al que habría que enfrentar ya porque no es normal que en este país que presume de civilizado ,1 de cada 10 alumnos se sienta acosado por sus compañeros . ¿ Qué nos está fallando ? padres y profesores deberían estudiar el tema y tratar de conocer bien el entorno familiar de los o las acosadoras porque es evidente que el perfil de estas personas por unas razones o por otras carecen de empatía y seguramente
sus personalidades se caracterizan por una baja autoestima que solo crece cuando se sienten dominantes en actos como estos y necesitan sentirse coreados por sus afines. Insisto en la personalidad de los acosadores porque también son víctimas de un sistema educativo familiar y escolar basado en no poner límites y padres y profesores deberían tener en cuenta que los límites generan confianza, protegen y son básicos en la educación.
El bulling no deja marcas físicas en el cuerpo de acosadores y acosados pero deja algo peor, baja autoestima en las víctimas y entrenamiento para ser futuros acosadores de adultos en quienes lopractican
Es un tema complejo que creo que compete de manera directa al terreno personal, creo que en ese sentido hay que avanzar para potenciar el sistema inmunológico de la persona ante estos patrones enfermizos.
En este vídeo que parece una chorrada, una madre explica a su hija la diferencia entre “hechos” y “opiniones”, de una manera superficial, pero creo que para la edad de la niña, y venir de quien viene constituye el antibiótico más potente para defenderse de esos esquemas aberrados que no entiendo cómo surge. ¿La necesidad de pertenecer a un grupo? ¿complejo de inferioridad? ¿evitar que te sitúen en el grupo de las víctimas?...
Cada vez confío menos en la humanidad, y aunque parezca cruel el responsabilizar a la víctima de sus actos, es lo que hay y hay situaciones en las que no es bueno andar con remilgos: La víctima es la que más va a perder; ni sus padres, ni sus profesores, ni los acosadores van a perder nada significativamente similar a lo que pierde la persona que se quita la vida.
Ya han sacado las fotos y los datos de las presuntas acosadoras de Sandra Peña y están recibiendo un ataque brutal en sus RRSS. No las voy a defender, pero son unas niñas. Yo ese patrón lo he visto en foros en gente de 50 y 60 años que se agrupan (yo lo llamo, y así se lo he dicho en más de una ocasión, jaurías). O sea, no adolescentes que quizás sientan la necesidad de pertenecer a un grupo y arremeten contra el débil como acto de hermanamiento; sino gente adulta que ataca en grupo a una persona que no conocen de nada y no les ha hecho nada, y no de manera puntual, sino desde la barriga y de manera persistente.
Alguien dirá, bah, en un foro no tiene importancia: Te conectas sueltas unas chorradas y te desconectas. Joder, no sabes el estado en que se encuentra la otra persona. De verdad te merece la pena montar una chupipandi para atacar a una persona a la que puede darse el caso que la situación le está superando y le estás haciendo daño. Aunque solo haya una posibilidad enter 100. Y no digo trifulcas derivadas de un desencuentro puntual que todos hemos tenido, hablo del patrón característico de los acosadores y de esa visceralidad que a cualquier persona normal se nos escapa, no que no sabría definir, si como absurdo odio enquistado o simplemente estupidez; impulso, en todo caso, que les debe hace sentir la necesidad de atacar a una persona que no conocen y no les ha hecho nada.