Yo ya lo dije en su día, en el hilo de "Las diferencias esenciales en el pensamiento de izquierda y derecha":Rienzi escribió: Dom Feb 01, 2026 9:27 am Porque están más en consonancia con la naturaleza de las cosas. Es decir, la naturaleza es contraria a todos los principios del progresismo. La naturaleza es desigual, no entiende de empatía (mujeres), en ella predomina la ley del más fuerte, etc. El ser humano estamos diseñados para ser felices en la medida en que no actuamos de una manera radicalmente contraria a la naturaleza. Por eso los progres son tan infelices y están tan frustrados.
viewtopic.php?t=421Astur escribió: Sab May 17, 2025 3:16 pm La clave para entender esta dicotomía que nos presenta Fernández no está tanto en la ética o en la teoría jurídica, sino en cómo cada bando se relaciona con la realidad. La izquierda niega la realidad objetiva cuando le estorba: biología, economía, historia, cultura. Por eso necesita imponer relatos. La derecha (la de verdad, no la "derechista cobarde" del PP) acepta que existen límites y que no todo se puede negociar. Es una cuestión de aceptar la naturaleza o tratar de suplantarla.
Otra diferencia crucial, es que la izquierda es mesiánica, mientras que la derecha es trágica. El izquierdista cree que puede construir el paraíso en la Tierra: el Estado lo arregla todo, la ingeniería social funciona, y el hombre nuevo está a la vuelta de la esquina. El derechista sabe que la condición humana es imperfecta y que hay males inevitables. Por eso no confía en utopías ni en grandes planes. Cree en el orden, en la comunidad, en el equilibrio. En no romper lo que funciona. Y esto conecta con el elemento que nunca se menciona: la relación con el poder. La izquierda quiere tomar el poder para rediseñar la sociedad. La derecha auténtica quiere limitar el poder para que no lo destruya todo. De ahí que la izquierda adore el Estado, y la derecha se incline por el principio de subsidiariedad, la familia, la tradición o la comunidad.
En definitiva, la izquierda quiere cambiar la realidad. La derecha quiere que la realidad no nos aplaste. Uno vive en la fantasía, el otro intenta sobrevivir en el mundo real. Y lo más gracioso es que, cada vez que la izquierda fracasa —que es siempre—, dice que "faltó compromiso", nunca que el plan era basura. Eso sí que es fe ciega. Sin ir más lejos, la personificación de los ejemplos que presento, de izquierdista y derechista, está en Nowomowa y en mí.
Básicamente, el izquierdista vive frustrado porque no puede conseguir la utopía que se ha construido en la cabeza. El derechista mira el mundo con las naturalidad. No basa toda su vida en un relato fabricado por gente no ni siquiera fue capaz de elaborar una ideología exitosa.
Además, yo siempre dije que el izquierdista medio tiene la mayoría de estos rasgos: envidia, resentimiento, mediocridad, ignorancia y soberbia. Es imposible ser feliz con tal nivel de desgracia.
Solo hay que ver a las mujeres feministas, por ejemplo. La mayor parte lucen bastante mal. Sin embargo, las mujeres de derechas y conservadoras, que saben cuál es su rol en la sociedad y en la relación, son mucho más felices y atractivas.

