Astur escribió: Mié Nov 26, 2025 6:56 pm
Entiendo perfectamente que como "socio-liberal" quieras marcar distancias con el populismo de izquierda, y más aún con esa degeneración fiscal que representan el PSOE sanchista o el kirchnerismo. Y haces bien. Yo también hago esa distinción dentro del campo soberanista. No es lo mismo Orbán que Le Pen, ni Abascal que Meloni. Hay matices ideológicos y también distintos grados de adaptación al sistema. En eso, ambos somos pragmáticos. Ahora bien, cuando me refiero a un "consenso globalista" o, como dices tú, "europeísmo bruseliano", no estoy diciendo que todos los partidos sean clones, ni que no existan diferencias de matiz en política fiscal, económica o incluso retórica. Lo que digo es que comparten una base ideológica común en puntos clave: sumisión estructural a la UE, adhesión sin fisuras al euro, defensa de las políticas migratorias impulsadas por la Comisión, aceptación del marco woke en derechos y cultura, y respaldo a la expansión de organismos supranacionales por encima de las soberanías nacionales. Es ahí donde trazo la línea. No es una caricatura táctica, es una lectura política. Dicho esto, si tú como socioliberal no compras el paquete identitario ni la ingeniería social que viene empaquetada con parte de ese liberalismo progresista moderno, te honra. Pero esa crítica interna al propio campo es precisamente lo que echo de menos en tantos otros liberales, que callan o miran hacia otro lado cuando sus partidos asumen agendas que poco tienen que ver con la libertad individual y mucho con el dogma ideológico del momento.
Hay diferencias entre D66 y el PSOE, como hay diferencias entre Macron y Podemos. Pero todos ellos orbitan en torno a una misma estructura de poder supranacional que impone los márgenes del juego. Y ahí es donde está el verdadero debate hoy: no tanto entre izquierda y derecha, sino entre los que aceptan ese marco sin rechistar y los que quieren desafiarlo. Tú y yo podemos discrepar en los métodos, pero al menos estamos de acuerdo en que hay que mantener una mirada crítica constante, incluso hacia los nuestros.
Soy socio-liberal simplemente porque creo en lo siguiente:
1) un capitalismo moderadamente regulado: que garantice servicios sociales mínimos en educación y salud, y dicha regulación es para proteger a los consumidores de los monopolios y oligopolios que fijan los precios coludidos entre si;
2) una tributación progresiva: la tasa impositiva aumenta a medida que aumentan los ingresos de una persona. Quienes tienen mayores ingresos pagan un mayor porcentaje de sus ingresos en impuestos que quienes tienen menores ingresos;
3) un liberalismo cultural en lo valórico: autonomía total del individuo (que debe ser garantizada por el estado secular o laico) para elegir vivir su propia vida como mejor le plazca, y que ninguna norma moral o religiosa conservadora o reaccionaria pueda impedírselo, por supuesto dicha autonomía individual nunca será absoluta, y no podrá vulnerar derechos de terceros. No se acepta ninguna ley que vulnere la autonomía de los individuos basada en normas religiosas o morales.
El socio-liberalismo existe como ideología desde finales del siglo XIX, cuando el Partido Liberal Demócrata Británico decidió abandonar el liberalismo clásico como su ideario, y reemplazarlo por el socio-liberalismo, luego esta ideología fue exportada a Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Noruega, Dinamarca, Suecia y Finlandia, y desde mediados del siglo XX está presente en todos los rincones del Mundo, sobre todo en países no occidentales donde el socio-liberalismo es muy fuerte: Taiwán, Corea del Sur y Japón.
Por ende, Astur, teniendo el socio-liberalismo casi un siglo y medio de existencia, pues sus ideas básicas siguen siendo esas tres que nombré anteriormente.
Mientras que el fenómeno del wokismo es algo propio de la izquierda populista universitaria estadounidense, con esas ideas de la interseccionalidad, que lamentablemente fueron exportadas al resto del mundo y adoptadas por algunos dirigentes de diversos partidos políticos socio-liberales, demo-cristianos, social-demócratas y hasta marxistas clásicos como el Sinn Féin, pero no es algo propio ni del socio-liberalismo, ni de la democracia cristiana, ni de la social-democracia, ni del marxismo clásico, el wokismo es algo propio de la nueva izquierda universitaria estadounidense y europea de las décadas de 1960 y 1970, y su máximo exponente son los partidos verdes-ecologistas, fueron los verdes y las universidades estadounidenses los que exportaron el wokismo al resto de partidos políticos, por eso yo soy socio-liberal por todo lo que nombré, pero si un dirigente de un partido socio-liberal me viene con ideas wokistas, pues yo simplemente no se las compro, así de simple.
