Kalea escribió: Mié Ago 27, 2025 9:56 pm
Ahora sí.
Porque socialmente existe la necesidad de asignar espacios diferentes a cada sexo según los valores que la sociedad considera. Educa sin atribuir género a un niño/a y deja que cada uno decida libremente, verás las sorpresas que te llevas. Y sí, coincido contigo, la realidad precede a la palabra, de ahí la necesidad de adaptar el lenguaje constantemente, entre otras cosas para visibilizar la realidad, por ejemplo desdoblar el género linguistico hoy en día está más que aceptado en la parte oral como la escrita.
Yo no he dicho en ningún momento que las mujeres asumen el peso de la guerra, entre otras cosas porque estaría mintiendo. He dicho que en periodos de guerra las mujeres pasan del espacio reproductivo al productivo, y es cierto ¿O acaso quien continuaba produciendo mientras los hombres estaban en el frente o muertos?
No te engañes, muchísimas mujeres no queremos cambiar nuestra profesión a costa de la maternidad, ni con pensión ni sin ella. Si nuesta vida personal y laboral es compatible con ser madres perfecto, si no la gran mayoría seguiremos eligiendo nuestra propia vida. Es cierto que si en vez de 19 semanas de permiso por maternidad y paternidad fuera más tiempo el más beneficiado sería el recién nacido pero ese ya es otro tema. También sería de gran ayuda la corresponsabilidad en vez de padres ausentes y de eso no sueles mencionar nada, como dando por hecho que la natalidad, así como los cuidados y la crianza fuera cosa de las madres únicamente y eso da bastante cosica, sobre todo por la parte que le toca a ellos.
Kalea, cumples a la perfección el manual del progresismo.
Cuando se permite que los niños y las niñas crezcan y se desarrollen según su naturaleza, sin imponerles ideologías progresistas o expectativas externas de madres coraje, suelen manifestar inclinaciones distintas en sus intereses y actividades. Por lo general, los niños tienden a disfrutar de actividades asociadas al riesgo, los desafíos, la acción y las actitudes heroicas, mientras que las niñas suelen mostrar preferencia por actividades relacionadas con el cuidado, la prudencia, el orden y la crianza. Esto se refleja, por ejemplo, en que los niños suelen preferir juguetes como figuras de acción o videojuegos, mientras que las niñas se inclinan más por muñecas o juegos que simulan tareas domésticas. Estas diferencias no son absolutas, pero reflejan patrones observables. En el ámbito de la ciencia, tanto niños como niñas muestran curiosidad por experimentos y actividades prácticas, como los que se realizan con el Quimicefa. Sin embargo, las niñas suelen demostrar un mayor interés por la lectura, mientras que los niños tienden a preferir actividades que impliquen acción física. Estas inclinaciones son parte de la diversidad natural y no deben ser forzadas ni reprimidas. ¿Y qué hace la modernidad? Forzarlas y reprimirlas. De ahí que haya tantos niños y niñas con problemas psicológicos. Nunca se habían producido tantas enfermedades mentales en la infancia y en la adolescencia como en estos oscuros tiempos modernos.
Es normal que mujeres como tú, se sientan satisfechas trabajando en herramientas del capitalismo que buscan destruir al pueblo español. En el siglo XXI, las españolas habéis alcanzado el dominio absoluto de España. El resultado es que, en unas décadas, del pueblo español no va a quedar ni las cenizas. Un pueblo se define por varios elementos: es una realidad biológica, no basada en la pureza, sino en la homogeneidad; es una continuidad de linaje de sangre que otorga identidad; es una masa orgánica, no un simple conjunto de individuos; es un organismo vivo que construye su cultura, su idioma, su religiosidad y su forma de gobierno. Un pueblo, además, es una unidad de destino. Pues las españolas habéis transformado a España en una abstracción jurídica y en un conjunto administrativo de individualidades, donde el ciudadano es una figura vacía, una pieza aislada procedente de mil pueblos distintos y que forma un engranaje sin alma ni historia.
Aun así, me gustaría pensar que todavía hay mujeres españolas que aman a su pueblo, que lamentan profundamente su genocidio y que, con apoyo económico, estarían dispuestas a contribuir a su restauración. Me hace ilusión creer que existen españolas que no son hijas de la modernidad.